«Virgen del Camino, Virgen del Encuentro»

Queridos hermanos y hermanas:

Con el inicio del mes de mayo, mes que la tradición cristiana dedica de manera especial a la Virgen María, florecen nuestros campos, nuestros hogares y también nuestro corazón creyente. Es el mes de las flores, de muchas peregrinaciones, del rezo confiado y de la mirada agradecida a María, Madre del Señor y Madre nuestra. Es un tiempo propicio para dejarnos acompañar por ella en el camino de la fe.

Así lo han experimentado los participantes en la 50.ª Peregrinación de la diócesis de León al Santuario de Nuestra Señora de Lourdes, con el «tren de la esperanza», que ha incrementado la fe, el amor y el espíritu de servicio. Igualmente, hemos de sentir la cercanía de la Madre de todos los hombres el primero de mayo, memoria de san José Obrero, Día Internacional de los Trabajadores. En esta jornada, Iglesia por el Trabajo Decente nos invita a vivir con el lema «Ante la exclusión, trabajo decente». Alzamos la voz con María por tantas personas que quedan fuera del sistema laboral o que padecen condiciones laborales indignas e inseguras.

En nuestra Iglesia de León, invocamos a María con especial cariño como Virgen del Camino, patrona de la región leonesa. Su basílica es meta de peregrinación, como la que realizaremos un año más el 31 de mayo para rezar el rosario como comunidad diocesana. La Virgen es, para todos nosotros, compañera de camino y madre comprensiva. Ella sabe de pasos dados con titubeos, de caminos inciertos y de esperas confiadas. En su vida, Dios salió al encuentro de la humanidad, y María respondió poniéndose en camino, con prontitud y disponibilidad, para servir y para compartir la alegría de la fe.

En este tiempo pascual, María nos ayuda a encontrarnos con Jesucristo Resucitado, vivo y presente en medio de nosotros. Nos enseña a reconocerlo en la Palabra proclamada, en la Eucaristía celebrada, en la comunidad reunida y, de manera especial, en los hermanos y hermanas que necesitan cercanía, consuelo, paz, justicia y esperanza. Con ella aprendemos que no hay verdadero encuentro con Cristo si no nos conduce al encuentro con los demás.

Por eso, María es también Virgen del Encuentro. Encuentro con Dios, que se hace cercano y misericordioso; encuentro entre nosotros, como hermanos en la fe; y encuentro que nos impulsa al servicio, a proclamar la paz y pregonar la justicia. Allí donde María está presente, nace y crece la comunidad, se fortalece la comunión y se reaviva el deseo de anunciar la Buena Noticia con palabras y con obras.

En este mes mariano, la Virgen nos invita a caminar juntos, a rezar juntos y a realizar juntos la misión que el Señor nos confía como Iglesia sinodal. Estamos llamados a formar una comunidad de discípulos misioneros, mensajeros del Evangelio de la paz y de la justicia, atentos a las necesidades de nuestro tiempo y comprometidos con la dignidad de cada persona humana.

Que María, Virgen del Camino y del Encuentro, nos ayude a descubrir al Resucitado que sale a nuestro paso y nos llama por nuestro nombre. Que nos enseñe a mirar con ternura, a escuchar con atención y a servir con generosidad. Y que, sostenidos por su intercesión, sigamos construyendo una Iglesia en León que camina unida, que ora con confianza y que anuncia la alegría del Evangelio.

Con mi afecto y bendición.

✠ Luis Ángel de las Heras, CMF
Obispo de León