«Mensajeros de la Buena Noticia»

Queridos hermanos y hermanas:

Con profunda alegría y sincera gratitud damos gracias a Dios por el viaje apostólico del papa León XIV a España. Han sido unos días intensos, llenos de fe, de esperanza y de luz para la Iglesia y para toda la sociedad. También en nuestra Diócesis de León queremos acoger esta visita del Santo Padre como un impulso del Espíritu, como una invitación a escuchar de nuevo la voz del Señor y a disponernos a ser mensajeros de la Buena Noticia, que proclaman la paz y pregonan la justicia.

Desde el comienzo de su viaje, el Papa expresó con claridad el sentido de su presencia entre nosotros: venir a celebrar la fe, a anunciar a Jesucristo y a ofrecer a todos un mensaje «del amor de Dios, de la caridad y del respeto por cada ser humano». Estas palabras nos ayudan a comprender el sentido profundo de esta visita. No ha sido solo un acontecimiento importante o emotivo. Ha sido una llamada a volver a lo esencial del Evangelio: al amor de Dios que nos sostiene, a la fraternidad que nos une y a la misión a la que somos enviados. En medio de un mundo herido por la violencia, la crispación, la indiferencia y el desánimo, el Papa nos ha recordado que la Iglesia está llamada a ser casa abierta, comunidad que acompaña y tiene palabras de sosiego y esperanza para todos.

Entre los muchos acentos que León XIV nos ha dejado en España, quiero subrayar uno que puede iluminar el camino diocesano, tal como lo venimos recorriendo durante este curso. Hablando a los jóvenes, afirmó que la Palabra de Dios «puede convertir el conflicto en paz» y ser «fuente de reconciliación, de paz y de justicia». He aquí una tarea urgente para todos nosotros: dejarnos evangelizar, para que nuestras comunidades, parroquias, cabildos, órdenes, congregaciones, sociedades de vida apostólica, institutos seculares, cofradías, movimientos, asociaciones, familias y obras de evangelización misionera, de comunión fraterna y de misión samaritana, sean lugares y acciones donde se desarmen los corazones, se curen las fracturas y se abra paso, cada vez más, la fraternidad y la alegría de la Buena Noticia.

En la celebración del Corpus Christi, el Santo Padre nos ofreció una imagen muy hermosa al decir que la gracia de la Eucaristía nos envía a llevar entre la gente «una corriente de amor, de paz, de justicia y de alegría». Esa corriente es la que estamos llamados a hacer visible también en León. Cada vez que celebramos la Eucaristía, el Señor nos fortalece y nos envía. Nos envía a los pobres, a los enfermos, a las personas solas, a quienes viven sin esperanza, a los jóvenes que buscan sentido a su existencia, a las familias que atraviesan dificultades, a quienes necesitan una palabra buena y una presencia cercana.

Además, a la luz del lema de Cáritas para la celebración del Corpus Christi de este año —“Elige amar. Elige comunidad”—, podemos descubrir que el Papa ha reforzado precisamente ese camino: elegir el amor frente al odio y la indiferencia; elegir la comunidad frente al aislamiento; elegir la paz frente a la confrontación; elegir la justicia frente al descarte. Respondamos así, con humildad y constancia, sabiendo que el Señor sigue actuando en nuestros corazones y en medio de su pueblo.

Finalmente, resalto algo que nos ha conmovido escuchar: su insistencia en la dignidad inviolable de toda persona, especialmente de los más vulnerables: los migrantes, los enfermos, los descartados, quienes sufren en silencio. En diversos momentos de su visita, León XIV nos ha pedido no acostumbrarnos al dolor ajeno, no pasar de largo, no permitir que la indiferencia apague la misericordia. Para nuestra Iglesia en León, esta llamada es una invitación concreta a crecer en todas las dimensiones de la misión samaritana.

Demos gracias a Dios por el ministerio de León XIV, por su palabra clara, por su cercanía y por su aliento. Y pidamos al Señor que cuanto hemos vivido y escuchado no quede en un recuerdo hermoso, sino que se convierta en vida. Que la Virgen del Camino, Madre de la Iglesia, nos enseñe a alzar siempre la mirada, a acoger a Cristo y a llevarlo a los demás con la alegría de la Buena Noticia, con obras de justicia y misericordia, y con pensamientos, oraciones y palabras de paz.

Con mi afecto y bendición.

✠ Luis Ángel de las Heras, CMF
Obispo de León