Cada día su afán – CUATRO AVISOS SOBRE LA AMISTAD

D. José-Román Flecha Andrés – (Diario de León, 04/07/2026)

Por los caminos del mundo nos vamos encontrando con personas a las que podemos considerar como amigas. Es una suerte que deberíamos apreciar, agradecer y tratar de conservar.

Un buen amigo es un tesoro y, por supuesto, es mucho más valioso que todas esas cosas que habitualmente consideramos como tesoros.

La amistad parece nacer de forma repentina. Y puede ser que a veces ocurra así. Con todo, siempre es necesario caminar con cautela por el sendero que nos lleva hacia la amistad o nos ayuda a conservarla.

Citando a conocidos pensadores romanos, el cardenal piamontés Juan Bona (1609-1674) afirmaba ya en su obra “Guía del camino del cielo” que tenemos que ser muy prudentes a la hora de elegir a un buen amigo.

Precisamente por eso, escribía él que son necesarias al menos cuatro características que debemos reunir todos los que pretendemos trabar una amistad que pueda ser creíble y fiel:

  1. En primer lugar, siempre tenemos que contar con la “lealtad” para poder confiar a esa persona nuestro ser y nuestro tener, es decir nuestra persona y nuestros bienes. No es fácil gozar de la confianza. Nuestra experiencia nos dice que esta virtud es tan difícil que en la tierra solo se encuentra su sombra.
  2. Además, es preciso examinar cuidadosamente la “intención” que mueve a los presuntos amigos. Es necesario que, por ambas partes, exista una buena intención para que nazca y prospere una verdadera amistad. Solo sobre ese fundamento podrá alcanzar un fin honesto. Algo tan divino como la amistad no debería convertir en vergonzosa una relación humana.
  3. En tercer lugar, los amigos harán bien en poner mucho cuidado en tratar de cultivar la “discreción”. Es preciso tener en cuenta qué es lo que pueden o no pueden pedirse el uno al otro y qué es lo que están dispuestos a concederse mutuamente.
  4. Finalmente, es absolutamente necesario cultivar con esmero esa hermana menor de la esperanza que es la virtud de la “paciencia”. Gracias a ella, podremos llegar a tener el ánimo siempre dispuesto para soportar cualquier adversidad por el amigo o cualquier incomodidad que él haya podido suscitar.

Estos consejos nacen de la experiencia de cada día. Precisamente por eso, pueden ser útiles a todas las personas, de cualquier cultura o religión.

Ahora bien, los cristianos no podemos olvidar que Jesús aseguró a sus discípulos que no quería considerarlos como siervos, sino como amigos (Jn 1,15).

Es más, por haber dado la vida a su amigo Lázaro, las autoridades consideraron que Jesús tenía que morir por la salvación de todo su pueblo (Jn 11,50).

Nuestra fe nos dice que la amistad del Maestro es un modelo que enaltece la experiencia humana y puede orientar nuestras actitudes.