«Mensajeros decididos a formarse»

Queridos hermanos y hermanas:

Este verano aciago a causa de los incendios que nos han asolado da paso a un nuevo curso en el que, coincidiendo con el Tiempo de la Creación, recibimos los necesarios dones de la paz y de la esperanza como semillas en la casa común que estamos urgidos a sembrar y cuidar para que fructifiquen. Pensemos que las semillas de paz sólo germinan donde hay justicia, perdón y reconciliación (cf. Is 32,17), así como las semillas de esperanza crecen al amparo de la fe y del amor de Dios, que nos sostiene especialmente en la adversidad.

Como ya hemos adelantado, la XXIV Semana de Pastoral será un momento diocesano singular para discernir juntos sobre nuestra misión hoy en esta Iglesia particular. Llamados a anunciar el Evangelio,  el Espíritu Santo nos inspirará cómo ser hoy mensajeros de la paz, la buena nueva, la justicia y la esperanza que queremos sembrar en nuestra querida diócesis de León.

Para ser mensajeros de buenas noticias, estamos decididos a profundizar nuestra formación cristiana.  Además de los medios que se proponen en los arciprestazgos, en las unidades pastorales, en las parroquias, en las cofradías y otras asociaciones, y en las comunidades, la diócesis ofrece la Escuela de Formación Teológico-Pastoral «Beato Antero Mateo» y un buen programa de formación permanente para el clero, abierto al resto del pueblo de Dios.

Este curso damos un paso más. Con el fin de facilitar el acceso de laicos y consagrados a estudios de filosofía y teología con titulación académica, implantamos el horario de tarde del Instituto Superior de Teología de Astorga y León (ISTAL), afiliado a la Facultad de Teología de la Universidad Pontifica de Salamanca. En este centro se puede cursar el Grado o Bachillerato en Teología y la Licenciatura en Estudios eclesiásticos (filosofía y teología), con los títulos que otorga la Universidad Pontificia de Salamanca.

El plan de estudios del ISTAL está orientado a formar en las dimensiones humana, intelectual, espiritual y pastoral tanto de los candidatos al ministerio ordenado como de otros miembros del pueblo de Dios que quieran formarse académicamente para desarrollar su corresponsabilidad bautismal en la Iglesia con una preparación muy cualificada, o bien enriquecer su patrimonio formativo cristiano con nuevas materias o la actualización de algunas otras.

Bajo el epígrafe “Formar un pueblo de discípulos misioneros”, el Documento Final del Sínodo sobre la Sinodalidad destaca la necesidad de la formación de los bautizados, que no ha de descuidarse con el paso del tiempo (cf. DF 142). Y se pide que sea una formación integral, continua y compartida «en la que participen juntos hombres y mujeres, Laicos, Consagrados, Ministros Ordenados y los que se forman para el Ministerio Ordenado, que les permita crecer en el conocimiento y estima mutuos y en la capacidad de colaborar» (DF 143). Algo que el ISTAL ya inició y, con este cambio de horario, quiere incrementar.

Finalmente, por lo que se refiere a la necesaria conversión y renovación misionera, quiero recordar que el papa Francisco señala en la Constitución Apostólica Veritatis gaudium cuatro criterios fundamentales para la renovación y el relanzamiento de la aportación de los estudios eclesiásticos —que ofrece el ISTAL— a una Iglesia en salida misionera. Nuestro centro de estudios superiores quiere desarrollar dichos criterios comenzando por el principal: la contemplación y la introducción espiritual, intelectual y existencial en el corazón del anuncio del Evangelio, que siempre ha de ser fascinante (cf. VG 4).

Otorguemos a nuestra formación el papel fundamental que ha de tener en nuestra misión evangelizadora, para ser mensajeros de la buena nueva, conscientes de que toda formación cristiana redunda en la profundización del anuncio del Evangelio que responde al anhelo infinito que hay en todo corazón humano (cf. EG 165).

Con mi afecto y bendición.

✠ Luis Ángel de las Heras, CMF
Obispo de León