«Elige Amar. Elige comunidad»

Queridos hermanos y hermanas:

Alzando la mirada y el corazón para acoger con gozo y esperanza la visita del papa León XIV a España, celebramos la Semana y el Día de la Caridad con motivo de la solemnidad del Corpus Christi de 2026. Cáritas nos ha propuesto el siguiente lema: «Elige amar. Elige comunidad».

Es una invitación a renovar nuestra manera de vivir y de relacionarnos desde la caridad de Cristo, especialmente en un tiempo en el que tantas personas experimentan soledad, fragilidad y ruptura de vínculos. El Documento Final del Sínodo, en su segunda parte, con el título «En la barca, juntos», habla de la conversión de las relaciones que construyen la comunidad cristiana y configuran la misión en la unidad de vocaciones, carismas y ministerios (cf. DF 11).

Estamos urgidos a edificar una comunión fraterna que ayude a salir de los aislamientos y de la autosuficiencia, y a desterrar las discriminaciones. Urge establecer vínculos evangélicos sencillos que siembren cuidados, comunicación, reconocimiento, corresponsabilidad diferenciada e integración de los más vulnerables, de modo que formemos y ofrezcamos comunidades cristianas abiertas y acogedoras, verdaderos hogares donde nadie se sienta extraño ni excluido, con el signo del amor de Cristo, por el que conocerán todos que somos sus discípulos (cf. Jn 13,35).

El papa León XIV nos exhorta a elegir la civilización del amor en el regalo de su primera encíclica, Magnifica Humanitas, sobre la custodia de la persona humana en el tiempo de la inteligencia artificial. A la luz del Magisterio de León XIV, «elegir amar, elegir comunidad» representa una alternativa a la cultura del poder y de la guerra: un proyecto histórico real y concreto, fundado en la justicia, la fraternidad y el encuentro. Lo cual nos exige situarnos en la perspectiva de las víctimas y de las personas más frágiles.

«Elige amar. Elige comunidad» es optar por el lavatorio de los pies que se funda en el amor de Jesús, se vive en comunidad y se testimonia a otros. Es elegir el camino de la reconstrucción de Jerusalén, la ciudad en la que pueden habitar Dios y la humanidad; ciudad que hemos de levantar juntos con diálogo, escucha, inclusión y responsabilidad compartida. «Ninguna mano por sí sola basta para sostener el peso de los desafíos que atraviesa el mundo» (MH 1).

Elegir amar y elegir la comunidad como alternativa a todo lo que deshumaniza implica una responsabilidad, un deber que nos llena de esperanza y nos devuelve la fe en la persona humana. Como nos dice el Papa: «Tenemos el deber urgente de permanecer profundamente humanos, custodiando con amor esa magnífica humanidad que se nos ha dado y revelado en plenitud en Cristo» (MH 15).

Elegir amar y elegir la comunidad es decir «sí» a las relaciones nuevas que genera Jesucristo, descubrir y transmitir la mística de vivir juntos, de mezclarnos, de encontrarnos, de apoyarnos (cf. EG 87), especialmente desde la cercanía a quienes sufren la pobreza, la exclusión o la indiferencia.

Esta elección se convierte en respuesta al Señor que pronuncia los nombres de todos, porque «cada persona es pensada y querida por Dios para entrar en una historia de comunión con Él, con los demás y con la creación» (MH 50), y porque nadie puede salvarse solo ni vivir la fe de manera aislada.

Termino agradeciendo de corazón la entrega generosa de tantos voluntarios y trabajadores de Cáritas, así como la expresión del amor que supone colaborar con los bienes. Os animo a todos a participar activamente, no solo con vuestra ayuda material, sino también con vuestra cercanía, vuestra escucha y vuestro compromiso en la misión samaritana.

¡Elegimos amar! ¡Elegimos comunidad!

Con mi afecto y bendición.

✠ Luis Ángel de las Heras, CMF
Obispo de León