✠ Luis Ángel de las Heras, CMF
Obispo de León
Cabildo Catedral, Sr. Alcalde de León, miembros de la corporación municipal y demás personal del ayuntamiento. Dignas autoridades. Protagonistas de las Cantaderas. Hermanos y hermanas.
Amós, el profeta de la justicia social, denuncia a los que viven excesivamente bien sin pensar en los demás. Pide la justicia e igualdad en nombre de Dios para vencer el mal de la irresponsabilidad humana y la injusticia. Esta profecía quiere despertar las conciencias humanas adormecidas o cómplices en aquella época y en la nuestra.
El recuerdo anual de las Cantaderas lo es también de la justicia, principio moral irrenunciable para construir un nuevo mundo, anticipo del Reino de Dios y de la vida sin fin a la que nos incorpora Cristo por su muerte y resurrección.
La esperanza de la vida eterna ha de impulsarnos a los cristianos a vivir nuestra peregrinación terrenal con fe, piedad, amor, paciencia y mansedumbre, además de justicia, hasta que llegue la plenitud de Dios en Cristo, como dice la primera carta de Pablo a Timoteo que hemos escuchado.
El hombre rico del evangelio de Lucas recorre un camino opuesto a la peregrinación terrenal con esperanza en la vida eterna. Su horizonte es el fuego eterno al que llegan los que solo viven para sí mismos, maltratan al prójimo, y no son capaces de compartir su riqueza con los demás, especialmente con los necesitados practicando la justicia que viene de Dios.
Mirar con ojos de hombre justo y fijarse en Lázaro, acogerle y ayudarle en su situación de necesidad era una ocasión de gracia que Dios brindaba al rico para descubrirle un camino de vida nueva por medio de la historia del pobre.
Abramos los ojos para descubrir a Cristo en los “lázaros” de este mundo como senda de bendición y riqueza de vida, para hallar el verdadero tesoro que llena el corazón humano y nos guía hacia el orden nuevo de Dios.
Pidamos al Señor, por intercesión de Nuestra Señora de Regla y san Froilán, que nos conceda el valor suficiente para salir de nosotros mismos, buscar la plenitud humana en Jesucristo, maestro y modelo de la humanidad y, así, acercarnos y acercar nuestro mundo al Reino de Dios, reino de justicia, de paz, de libertad, de gracia y de amor. Amén.








