✠ Luis Ángel de las Heras, CMF
Obispo de León
Queridas Clarisas y demás religiosas, consagrados, sacerdotes, querida Sor Mª Beatriz, familiares y amigos suyos, hermanos y hermanas todos, qué gracia más grande la de responder al amor de Dios para que su esperanza esté en quienes permanecen en él y llegue a plenitud con el espíritu humilde que nos han dejado san Francisco y santa Clara.
Lo agradecemos hoy en la solemnidad de san Francisco de Asís con el propósito de dejar que iluminen el camino de estos tiempos los orígenes franciscanos. Lo que supone pedir la gracia de volver al amor primero y conservarlo siempre, como va a pedir Sor Beatriz con su profesión solemne como clarisa.
Dios os ofrece, hermanas, la esperanza de vivir en su amor reparando la Iglesia con vuestra vida de pobreza y oración siguiendo las huellas de san Francisco, recordado como «aquel que en su tiempo se reparó el templo» (Eclo 50,1).
Por amor y con humildad Sor Mª Beatriz ha obedecido a la llamada y ha recibido un lote hermoso por el que bendice al Señor. Dad gracias a Dios por este regalo que ha recibido ella, queridos familiares y amigos de Sor Beatriz. Por amor experimenta la vida de clarisa caminando con sus hermanas hacia la patria del cielo, cuya ciudadanía recibe anticipadamente en la Orden de las Hermanas Pobres de Santa Clara al emitir su profesión solemne de castidad, obediencia y el privilegio de la pobreza.
En este Convento de la Santa Cruz, Sor Beatriz quiere responder al Señor que la ha incorporado a la vida nueva por el bautismo con su profesión solemne para permanecer viva para Dios en Cristo Jesús (cf. Rm 6,11).
Sor Beatriz, el Señor te desposa en fidelidad y te hace hermana estable de la Comunidad de Clarisas de León. La vida que ya has probado y vas a vivir con estas hermanas es sabiduría divina revelada a la gente sencilla. Por eso tu profesión solemne es profesión de humildad, pobreza que agrada a Dios y se sitúa, como Jesús, cerca de los que están cansados y agobiados para que con la humildad del corazón ofrezcas descanso y la paz del Señor que necesitan los hombres y mujeres de estos tiempos.
Demos gracias al Señor por la vida de Sor Beatriz que se ofrece libre y pobremente a Dios por la profesión solemne y ofrezcamos la Eucaristía para que su vida, vuestra vida para Dios en Cristo (cf. Rm 6,11), hermanas clarisas de este Convento de la Santa Cruz, continúe dando esperanza en León y en otros lugares a los cansados y agobiados de modo que se sientan vivos.
Amén.









