2025 – Centenario de la Alianza en Jesús por María

“Cien años que son un canto de esperanza”

✠ Luis Ángel de las Heras, CMF
Obispo de León

Queridas Aliadas, miembros de la familia aliada, sacerdotes, hermanos y hermanas, celebramos con gozo el centenario de la fundación de la Alianza en Jesús por María, aquel 2 de febrero de 1925 en la parroquia de Santa María en San Sebastián, recordando que llegasteis a León a finales de 1933. Este año cumpliréis entre nosotros los 92. Sois jóvenes.

Damos gracias a Dios, al Venerable Antonio Amundarain, vuestro fundador, y a tantas aliadas y miembros de la familia aliada que habéis vivido y vivís esta historia de amor virginal para cumplir la voluntad de Dios, hacer y promover el bien teniendo el ánimo del Espíritu del Señor siempre, particularmente en momentos de incertidumbre.

Recibís hoy también vosotras una profecía de aliento como la que hemos escuchado en la primera lectura de Ageo cuando después de volver del exilio de Babilonia los judíos encuentran su añorada tierra en ruinas y tienen que afrontar la reconstrucción de Jerusalén, sobre todo el templo cuyo esplendor perdido recuerdan con pena y el Señor les comunica, por medio del profeta, que el segundo templo será de mayor gloria con paz y prosperidad.

Quizá vosotras también tenéis hoy —como otros y otras—añoranza de un pasado esplendoroso de expansión y muchas vocaciones. Creed la Palabra del Señor y llenaos de su esperanza: os aguarda una gloria mayor con paz y prosperidad.

La trayectoria de vuestro Instituto Secular durante este centenario ha estado impregnada por esa esperanza que el Señor os ha dado y celebramos en el año jubilar. Una esperanza en Dios a quien volvéis a alabar cada mañana, como hemos orado con el salmo 42. Esperanza que alienta a seguir el camino porque hunde sus raíces en la convicción crucial de que Jesús es el Mesías de Dios vivo, como confesáis igual que confiesa Pedro.

Arraigadas en él, sois para los demás en la secularidad consagrada. Con sencillez y humildad habéis sido y seguís siendo mujeres de sinodalidad misionera, colaboradoras en las parroquias, en la diócesis, con vuestros colegios de Virgen Blanca y Villademor de la Vega y dejándoos enviar a las misiones de Ecuador, Argentina y Costa de Marfil desde tierras leonesas.

Damos gracias a Dios por tanto don y porque estáis insertas en su pueblo santo y fiel, llamadas a revelar ahí el amor de Dios, de forma que sois cada Aliada, y toda la Familia Aliada, levadura en la masa del pan de la comunión para la misión.

Que en la fracción del pan redescubramos el rostro virgen de Cristo vivo, a quien seguís y confesáis como Mesías, para que vuestras vidas y vuestra familia aliada den gloria al Padre y muchas personas puedan encontrarse con el Señor, reconocerle y confesar, como vosotras, que es el Mesías de Dios. Así entonarán con vosotras, como nosotros hoy, un canto de esperanza. Amén.