2025 – Capítulo General Misioneras de Santo Domingo

«Caminando juntas para transformar nuestra vida y misión»

✠ Luis Ángel de las Heras, CMF
Obispo de León

Queridas hermanas: el Espíritu del Señor está aquí y viene en vuestro auxilio durante el XVII Capítulo General que iniciáis. Él os precede incluso desde que habéis emprendido el camino en vuestras comunidades y países.

El mismo Espíritu que impulsó a los apóstoles a vencer el miedo, salir de su encierro y evangelizar en el nombre de Jesús, es el que ahora os guía a vosotras para ser respuesta significativa en el mundo de hoy como Misioneras de Santo Domingo. Mujeres consagradas siempre en salida misionera hacia las necesidades de hombres y mujeres de nuestro mundo, especialmente en el Oriente en múltiples campos, todos ellos periferias de la actualidad.

Como dice el pasaje de la carta a los Romanos, dejaos llevar del Espíritu Santo pues sois hijas y herederas de Dios, para que en estos momentos resuenen en vosotras los gritos y los susurros de las personas a las que estáis llamadas a servir de forma que conozcan, como vosotras lo habéis conocido, que pueden superar cualquier temor y dificultad y vivir la libertad novedosa de los hijos e hijas de Dios.

Al disponeros a escuchar e identificaros con «los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres y mujeres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de cuantos sufren» (cf. GS 1), el Espíritu, consolador y defensor, hará morada en vosotras y os ayudará a comprender la Palabra del Padre que envió al Hijo y os envía a vosotras en este momento de la historia para realizar signos y prodigios que solo Dios puede suscitar y perciben quienes están atentos a él.

Como dijo el sábado pasado el papa León XIV a los miembros de capítulos generales de varias congregaciones en Castel Gandolfo, procurad que cuanto decidáis renueve vuestro auténtico espíritu misionero, promueva la paz y cultive la corresponsabilidad pastoral en las Iglesias locales. Lo cual os compromete sinodalmente entre vosotras y con el resto del pueblo de Dios en cada lugar.

Que todo ello renueve la conciencia y la alegría de ser Iglesia y os anime en vuestro discernimiento capitular «a pensar en grande, como piezas únicas de un plan que los supera y que los involucra más allá de sus propias expectativas: el plan de salvación con el cual Dios quiere reunir a toda la humanidad como una gran familia» (cf. Francisco, Audiencia General, 29 de mayo de 2013). Palabras del recordado papa Francisco.

Invocando la luz siempre clarificadora del Espíritu Santo, pongamos estos buenos deseos y todas vuestras intenciones en el banquete de la Eucaristía. Es el manantial continuo de la unidad para que caminéis juntas entre vosotras y con el resto del pueblo de Dios. Es el alimento inagotable para cumplir la voluntad del Padre, a imitación de Jesucristo, que os ha llamado para que os entreguéis sin reservas en vuestra vida y misión dominicana universal.

Amén.