Liturgia Dominical – «AL VER JESÚS EL GENTÍO, SUBIÓ A LA MONTAÑA»

Mons. José Manuel del Río Carrasco – (Diario de León, 31/01/2026)

La escena evangélica de este día se actualiza una vez más: El Maestro se sienta, se acercan los discípulos y él se pone a hablar enseñándoles. El Maestro es siempre Jesucristo. Los discípulos somos nosotros cuando cada domingo nos acercamos a él en actitud de fe, para escuchar sus palabras. Y, es que, en realidad, el monte es el mismo Jesucristo. Pues qué, ¿no es en él, en quien se han hecho vida todas las Bienaventuranzas del Reino? Él, “siendo rico, se hizo pobre por nosotros, para enriquecernos con su pobreza”. Jesucristo, “manso y humilde de corazón”. Que lloró ante la tumba de Lázaro y luego frente a la ciudad de Jerusalén. Experimentó el hambre y la sed, en el desierto y en la cruz. Y ¿quién ha tenido jamás entrañas de misericordia, como Jesús frente a la muchedumbre del pueblo, que le seguían hasta el desierto, para escuchar sus palabras, y andaban “como ovejas sin pastor”? Jesucristo, “Cordero de Dios que quita el pecado del mundo”; “limpio de corazón”. Nadie sirvió jamás la causa de la paz, como aqué1 que “es nuestra paz”. Y, si hablamos de los que padecen persecución por causa de la justicia, ¿quién podría compararse con aquél que “fue traspasado por nuestras rebeliones, triturado por nuestros pecados”?

La lección de hoy es una síntesis acabada de toda la doctrina cristiana, norma segura de la perfección evangélica, ideal para cuantos aspiran a seguir al Maestro de cerca, la meta hacia la que han de dirigir todos sus pasos cuantos luchan por alcanzar la santidad, aspirando a conseguir la corona incorruptible prometida a los vencedores. Empieza con estas palabras: “Bienaventurados los pobres en el espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos”. La mera pobreza material no es la que aquí se ensalza, sino aquella que es expresión de una fe a toda prueba.

Se anunciaba ya la pasión y muerte de Jesucristo y el desfile glorioso de sus testigos que proclaman en el mundo que “Jesucristo es el Señor”.