D. José-Román Flecha Andrés – (Diario de León, 14/03/2026)
1.Durante la Jornada Mundial de la Juventud que se celebró en Panamá en el año 2019, el papa Francisco dirigió a los jóvenes una preciosa meditación con la invitación a seguir a Jesús por el camino de la cruz.
Ese camino de sufrimiento y soledad continúa en nuestros días, puesto que Jesús camina y padece en quienes sufren la indiferencia de esta “sociedad que consume y se consume, que ignora y se ignora en el dolor de sus hermanos”.
- Según el papa Francisco, el Vía crucis se prolonga hoy en muchas situaciones y personas que él ha evocado en una especie de decálogo del dolor:
- “Se prolonga en el grito de los niños a quienes se les impide nacer o se les niega el derecho a tener infancia, familia, educación; en los niños que no pueden jugar, cantar, soñar.
- Se prolonga en las mujeres maltratadas, explotadas, abandonadas y despojadas de su dignidad y en los ojos tristes de los jóvenes que ven arrebatadas sus esperanzas de futuro por la falta de educación y de trabajo digno.
- Se prolonga en la angustia de los jóvenes amigos nuestros que caen en las redes de gente sin escrúpulos, redes de explotación, de criminalidad y de abuso.
- Se prolonga en tantos jóvenes que, absorbidos en una espiral de muerte a causa de la droga, el alcohol, la prostitución y la trata, quedan privados no solo de futuro, sino de presente.
- Se prolonga en jóvenes que perdieron la capacidad de soñar, de crear, inventar el mañana y se “jubilan” con el sinsabor de la resignación y el conformismo.
- Se prolonga en el dolor de quienes, en vez de solidaridad encuentran rechazo, dolor y miseria, y además son señalados y tratados como los responsables de todo el mal social.
- Se prolonga en la resignada soledad de los ancianos, que dejamos abandonados y descartados.
- Se prolonga en los pueblos originarios, a quienes se despoja de sus tierras, sus raíces y cultura, silenciando y apagando toda la sabiduría que tienen y nos pueden aportar.
- Se prolonga en el grito de nuestra madre tierra, herida por la contaminación de sus cielos, por la esterilidad en sus campos, por la suciedad de sus aguas, y pisoteada por un consumo enloquecido.
- Se prolonga en una sociedad que perdió la capacidad de llorar y conmoverse ante el dolor”.
- Ante este panorama de dolores y desprecios, de frustración y de fracaso, el Papa preguntaba cómo reaccionamos ante Jesús que sufre, camina, emigra en el rostro de tantos hermanos nuestros que pretendemos ignorar.
Esa pregunta, dirigida en principio a los jóvenes es un buen esquema para nuestro Vía crucis.
En realidad, debería orientar nuestros pensamientos, nuestras decisiones y nuestros propósitos. Pero nos interpela especialmente cuando conmemoramos la pasión, muerte y resurrección de Jesús, nuestro amigo y hermano, nuestro Señor y Redentor.








