Liturgia Dominical – «ESTAD ALEGRES, PORQUE VUESTROS NOMBRES ESTÁN ESCRITOS EN EL CIELO»

Mons. José Manuel del Río Carrasco – (Diario de León, 05/07/2025)

Venían tan contentos los discípulos. Los había enviado Jesús de dos en dos a predicar el Evangelio del Reino de Dios por pueblos y aldeas. Les había dado poderes para curar enfermos y expulsar demonios. Al dar cuenta a su Maestro de aquella su primera experiencia misional, le decían: “Señor, hasta los demonios se nos someten en tu nombre”. Jesús, siempre atento a la formación de aquellos íntimos colaboradores, creyó oportuno hacerles una advertencia, con vistas al futuro de su comportamiento: “Sin embargo les dijo no estéis alegres porque se os someten los espíritus; estad alegres, porque vuestros nombres están escritos en el cielo”.

Hoy, al hacer la oración colecta, al comienzo de la celebración, pedimos al Señor: “Oh Dios que, por medio de la humillación de tu Hijo, levantaste a la humanidad caída: concede a tus fieles la verdadera alegría…” Pienso que esta oración haya sido inspirada por las mismas lecturas litúrgicas del día. Todas ellas tocan el tema de la alegría.

En la noche de la despedida, Jesús prometió a sus discípulos entristecidos el gozo tras la tristeza. Leyendo estas palabras de Jesús, aparece con toda claridad un fuerte contraste entre las alegrías del mundo y la alegría cristiana. Se nos dice también la diferencia entre la verdadera y la falsa alegría pasajera. La verdadera alegría, la que permanece para siempre, brota de una fuente perenne; no se agota jamás, porque se apoya en Jesucristo. Solo fundados en el amor, y abrazados a la cruz de cada día, podemos alcanzar el don de la alegría auténticamente cristiana. En definitiva, sólo aquellos que han aprendido con humildad y paciencia a vivir “crucificados con Cristo” y llevan en su cuerpo, o en su alma, “las marcas de Jesús”, son los que poseen el secreto de la alegría perfecta. Seamos valientes y generosos para entrar en el grupo de los elegidos de Dios, que llevan consigo para siempre el tesoro de la alegría.