Queridos hermanos y hermanas:
¡Feliz año nuevo 2026! La novedad del comienzo de un año nos trae esperanza. Más, si cabe, después de clausurar el año jubilar, decididos a continuar el camino siendo «peregrinos de esperanza». En la 59.ª Jornada Mundial de la Paz, el 1 de enero, el Papa reflexiona sobre la paz recordando el saludo que se usa en muchas culturas y que es el característico de Jesús resucitado a sus discípulos el día de Pascua: «La paz esté con vosotros» (Jn 20,19).
Este saludo fue el que dirigió al mundo el obispo de Roma la tarde de su elección el pasado 8 de mayo y ha querido reafirmarlo como anuncio coral: «Esta es la paz de Cristo resucitado, una paz desarmada y una paz desarmante, humilde y perseverante. Proviene de Dios, Dios que nos ama a todos incondicionalmente».
Igual que creemos en Cristo, nuestra esperanza, creemos en Cristo, nuestra paz. A través de sus discípulos misioneros, artesanos de la paz, Dios continúa su obra en el mundo, resultando más luminosa cuanta más oscuridad hay en la tierra, y necesitando más hombres y mujeres pacíficos y pacificadores cuanta más violencia y guerras conocemos.
El papa León subraya en su mensaje para la 59.ª Jornada Mundial de la Paz que «la paz existe, quiere habitar en nosotros, tiene el suave poder de iluminar y ensanchar la inteligencia, resiste a la violencia y la vence». Creemos en la paz, queremos que nos habite e ilumine, pues sale victoriosa siempre. Como dice el Papa citando a san Agustín, podemos entablar una amistad indisoluble con la paz.
Seamos amigos de la paz para acogerla y compartirla con los demás, haciendo nuevos amigos de la paz, «presencia y camino», como la denomina León XIV. Nos explica en su mensaje que la paz de Jesús es desarmada porque su lucha fue desarmada, mientras nuestro mundo se mueve hacia el rearme y vive bajo la amenaza de la guerra con el consiguiente temor.
La bondad es desarmante, dice el Papa, como la paz de Jesús lo es. Contemplar a Dios que se hace niño indefenso es contemplar al Príncipe de la Paz desarmado y desarmante. Hacen falta en el mundo hombres y mujeres de mente, corazón y palabras de paz. El papa León propone «que cada comunidad se convierta en una “casa de paz”, donde aprendamos a desactivar la hostilidad mediante el diálogo, donde se practique la justicia y se preserve el perdón» (León XIV, Discurso a los obispos de la Conferencia Episcopal Italiana, 17.06.2025).
Que los diocesanos de León seamos hombres, mujeres “de paz”; que cada comunidad de la diócesis sea también un espacio “de paz”. Que aprendamos de Jesús a vivir en la paz de Dios y a transmitir su paz de recién nacido y de resucitado. Que trabajemos por la paz, la esperemos y creamos en ella. Porque la paz de Jesús, Hijo de Dios nacido en Belén, muerto en Jerusalén y resucitado, es la paz desarmada y desarmante hacia la que caminamos nosotros y camina nuestro mundo, sabiéndolo y aun sin saberlo. ¡Feliz año de paz!
Con mi afecto y bendición.
✠ Luis Ángel de las Heras, CMF
Obispo de León








