Queridos hermanos y hermanas:
Avanzado ya el mes de mayo, en el que caminamos con María y muchas comunidades se disponen a celebrar con especial intensidad la acción del Espíritu Santo y renovar su compromiso de fe, nos aproximamos al regalo de un acontecimiento de gracia para toda la Iglesia en España: el viaje apostólico de León XIV a nuestro país, del 6 al 12 de junio de 2026, que nos mueve a decir: «Caminamos con María en comunión con Pedro».
Aunque el Santo Padre no pise físicamente nuestra diócesis, visita a todo el pueblo de Dios que peregrina en España y su presencia cercana como sucesor de Pedro es un gozoso signo de comunión que alcanza, desde nuestra tierra, a la Iglesia universal. Por eso también nosotros, desde León, estamos llamados a vivir esta visita con fe y con esperanza, acogiendo su mensaje y uniéndonos espiritualmente a este acontecimiento eclesial.
El lema de la visita, «Alzad la mirada», nos invita a situar nuestra vida en la perspectiva de Dios junto a los hermanos y hermanas. Alzar la mirada es redescubrir la presencia del Señor en medio de nuestra historia, asombrarnos por la belleza de su paso entre nosotros, buscar su rostro en los olvidados de esta tierra, renovar la confianza en él y abrirnos a un futuro lleno de esperanza. Es mirar más allá de lo inmediato para reconocer que Dios sigue actuando en nuestro mundo y, al mismo tiempo, queda mucha tarea por hacer.
Podemos considerar este viaje apostólico en torno a tres claves: la Eucaristía, la caridad o misión samaritana y el encuentro. La Eucaristía, centro de la vida cristiana; la caridad, que nos impulsa hacia los más necesitados; y el encuentro, que nos llama a vivir la fe en cercanía, en diálogo, en sinodalidad y en comunión. Estas dimensiones marcan también el camino que estamos llamados a recorrer como Iglesia diocesana, sinodal y misionera de mensajeros de la Buena Noticia que proclaman la paz y pregonan la justicia.
El Papa presidirá celebraciones y encuentros con palabras y gestos significativos. Pondrá en el centro al Señor Jesús en la vigilia y celebración de la Eucaristía en la solemnidad del Corpus Christi. Igualmente, bendiciendo la «Torre de Jesucristo» en el templo de la Sagrada Familia el día del aniversario de la muerte de Antonio Gaudí, al que nos sentimos unidos por las huellas de su obra en León. El Santo Padre se mostrará cercano a diversas realidades humanas periféricas, como la de aquellos que carecen de hogar, la de los privados de libertad y, muy particularmente, la de quienes sufren como emigrantes el drama del riesgo de la propia vida, el desarraigo, la precariedad y la incertidumbre. Su presencia será una invitación a renovar nuestra fe, a fortalecer la unidad en torno a Cristo, piedra angular —el lema de León XIV es In Illo uno unum («En el único Cristo somos uno»)—, y a vivir con mayor intensidad la misión samaritana que el Señor confía a su Iglesia. Estemos atentos, despertando nuestra capacidad de asombro ante sus palabras y signos.
Para acoger este don, os propongo vivir estos días desde ahora con tres actitudes sencillas y profundas: la oración, personal y comunitaria, para pedir por el buen desarrollo y los frutos de la visita; la caridad concreta desde la misión samaritana, en la cercanía a los más pobres, los enfermos, los inmigrantes, las personas privadas de libertad y quienes viven en soledad —celebramos el Día de la Caridad en la festividad del Corpus Christi—; y el compromiso de comunión, cuidando nuestras relaciones, fomentando la unidad y construyendo una Iglesia acogedora y fraterna.
En nuestra Iglesia particular, elevamos la mirada a la Virgen del Camino, patrona de la diócesis y de la región leonesa. Ella nos acompaña en nuestro caminar y nos enseña a vivir con confianza, disponibilidad y entrega. Que la intercesión de María —en cualquiera de sus advocaciones, también la de la Almudena, Montserrat, la Candelaria, los Remedios o la Virgen del Pino— nos ayude a acoger este tiempo como una oportunidad de renovación interior y de impulso misionero.
Que nadie se sienta ajeno a este acontecimiento. Algunos, sobre todo jóvenes, el obispo emérito, el vicario general, el secretario-canciller y vuestro seguro servidor, vamos a participar directamente en varios actos. Pero todos podemos orar, escuchar y dejarnos renovar por el Señor para alegrarnos y ser sus mensajeros.
Que la visita del papa León XIV fortalezca nuestra fe, reavive nuestra esperanza y nos impulse a vivir con mayor generosidad la comunión fraterna, la evangelización misionera y la misión samaritana.
¡Alcemos la mirada y el corazón!
Con mi afecto y bendición.
✠ Luis Ángel de las Heras, CMF
Obispo de León








