2025 – XXIX Domingo del Tiempo Ordinario. Misa de envío del curso 2025/2026 – DOMUND

«¡Qué hermosos son sobre los montes los pies del mensajero que trae la Buena Noticia!» (Is 52,7)

✠ Luis Ángel de las Heras, CMF
Obispo de León

Hermanas y hermanos, os anuncio una buena noticia, una noticia llena de esperanza. Dios que se hizo hombre, acampó entre nosotros con todas las consecuencias, curó a los oprimidos por el mal y murió en la cruz por nuestra salvación, está vivo y vive en medio de nosotros; vive en León.

Él nos ha llamado a cada uno de nosotros, sus discípulos misioneros, a ser mensajeros de esta buena noticia (cf. Is 52,7) y, por tanto, a anunciar la presencia de Cristo en León “como granos que hacen el mismo pan”, sin temor a ser “pequeño rebaño”, con un estilo de vida esperanzado y alegre, “junto a los ríos de la alegría”, en un momento histórico de comunión, participación y misión que continúa siendo “la hora de todos”.

Con estas consignas, somos enviados en el Domingo Mundial de las Misiones en el que el papa Francisco dejó escrito —León XIV nos lo recuerda— que estamos llamados a ser «misioneros de esperanza entre los pueblos». Es decir, mensajeros y constructores de esperanza con amor, pues no se puede mostrar la esperanza sin amar, como no se pude enseñar sin amar (cf. Dilexi te, 68).

Tengamos presente que cada hijo e hija de esta diócesis encarna la misión, es misión, junto al resto de misioneros y misioneras extendidos por el mundo. Ante una humanidad “distraída e infeliz” (cf. Francisco), que no se da cuenta de la presencia de Cristo vivo en medio de ella y en cada persona, anunciamos esta buena noticia a este pueblo de Dios que peregrina en León, a todos nuestros convecinos, indiferentes o no creyentes, y a todos los pueblos de la tierra convocados a formar una sola familia de fraternidad universal.

Pongamos en alto las manos, como Moisés, para que se escuche la Buena Noticia y venza la esperanza. Permanezcamos, como le recomienda Pablo a Timoteo, en lo que creímos al descubrir las Escrituras para aprender el bien y la justicia y realizar obras buenas, a tiempo y a destiempo, firmes en Dios, que nos hace justicia con misericordia si se lo pedimos con fe.

El camino sinodal que hemos recorrido en la diócesis durante los últimos años es un camino de esperanza que hoy, con la entrega de la carta sinodal ante este curso, crece y se fortalece fundados en Cristo misionero del Padre, mensajero de la Buena Noticia, que nos hace a nosotros mensajeros y mensajeras de esperanza por amor, con amor y en el amor.

Que cuando venga el hijo del hombre al final de los tiempos encuentre esta fe y esta esperanza que hoy celebramos y agradecemos al Señor en el banquete eucarístico.

Nos encomendamos a la Virgen del Camino, Madre de Dolor y de Esperanza, a san Froilán y a todos los santos y mártires de la diócesis de León, dadores de esperanza para esta Iglesia particular que peregrina en León.