✠ Luis Ángel de las Heras, CMF
Obispo de León
Hermanos y hermanas. Es una alegría que nos encontremos juntos orando en común con María al concluir el mes de mayo, ya en la solemnidad de la Ascensión y, por tanto, en la espera de un nuevo Pentecostés. El año 2023 nos reuníamos invitados por la secretaría general del sínodo para orar por la comunión, participación y misión de toda la Iglesia ante la celebración de la primera sesión de la asamblea sinodal. El año pasado orábamos también aquí unidos por la segunda sesión, por la paz en el mundo y por otras intenciones como hacemos hoy ante la Virgen del Camino que nos acoge.
En este día os invito a descubrir en la imagen de la visitación el modelo del encuentro que debemos procurar establecer los discípulos misioneros de Jesús con nuestros semejantes, creyentes o no, para ser fermento de un mundo reconciliado, que nos ha invitado a construir el papa León XIV.
Se trata sencillamente de ofrecer a las otras personas lo mejor de nosotros mismos que llevamos confundido con el fondo de nuestro ser: Cristo Jesús, vivo y glorioso.
Esa es la ofrenda de la Virgen María a su prima santa Isabel: lo mejor de sí es su Hijo, hijo de Dios en sus entrañas maternas. Cuando Isabel recibe el saludo de su prima descubre ya al Salvador y se llena de alegría y esperanza ella y la criatura que lleva también en sus entrañas.
Renovemos nuestra firme convicción, nuestra fe en la fuerza transformadora, reconciliadora y pacificadora del anuncio de Jesucristo a los hombres y mujeres de nuestro mundo.
Con humildad, sencillez y alegría ofrezcamos lo mejor de nosotros mismos: el Señor Jesús a quien abrimos el corazón para fundirnos con él de modo que sea él quien viva en nosotros, como nos comparte el apóstol Pablo en la carta a los Gálatas (cf. 2,20). Ese es el sencillo y fundamental signo de esperanza que cada uno puede realizar en cada encuentro personal.
Pidamos a la Virgen del Camino que nos acompañe en este modo de encontrarnos con los demás, igual que ella lo hizo con su prima Isabel y con cuantas personas nos hemos encontrado con ella, la madre de Jesús, nuestra madre, a lo largo de los siglos.
Amén.









