2025 – Vigilia de Oración por las Vocaciones

«Camino vocacional, signo de esperanza»

✠ Luis Ángel de las Heras, CMF
Obispo de León

Como respuesta al lema del Congreso de Vocaciones celebrado en Madrid en febrero —«¿Para quién soy?»— el lema de esta Jornada es: «Para el Señor, en los hermanos». Hemos de aceptar y agradecer la llamada del Señor al reconocer su voz y experimentar gozo y confianza.

La vocación es fuente de esperanza. El papa Francisco dejó escrito su mensaje para esta Jornada Mundial en el contexto del jubileo: «Peregrinos de esperanza: el don de la vida«.

Nos invita con alegría y aliento a ser peregrinos de esperanza entregando la vida con generosidad. Nuestro mundo necesita testigos de esperanza que muestren en sus vidas la alegría de seguir a Cristo siendo para él en los hermanos.

La escucha del Espíritu y de los hermanos para responder a la vocación que Dios le conceda a cada uno es ineludible. Esa escucha es la que va a permitir encontrarse encaminados en la vida hacia el futuro con esperanza. Esa escucha termina con las incertidumbres que desesperan.

Esa escucha es la que lleva a descubrir y acoger el propio camino vocacional porque sois el ahora de Dios en ese descubrimiento y esa acogida vocacional, como dice la exhortación Christus vivit (n. 178).

Esa escucha del Espíritu y de los demás llega después a cada corazón que ha de responder con amor y espíritu de servicio, como fuente de esperanza y compromiso desde la caridad y la misericordia, no como búsqueda de uno mismo, de autoafirmación.

Que esta vigilia oracional y esta Jornada, con el don de la ordenación presbiteral de José Ramón, nos lleven a reconocer el camino vocacional como un signo de esperanza para que todos puedan descubrir, con asombro y agradecimiento «el camino que Dios les invita a recorrer: […] la vocación al sacerdocio o a la vida consagrada; […] la belleza de la vocación al matrimonio y la vida familiar, así como el llamado al compromiso por el bien común y al testimonio de la fe entre sus compañeros y amigos».

Que os anime y animemos la esperanza vocacional fundada en Cristo, esperanza que no defrauda. Amén.