2025 – Solemnidad de Santa María Madre de Dios

«Santa María Madre de Dios, reina de la esperanza y de la paz»

✠ Luis Ángel de las Heras, CMF
Obispo de León

El Señor os conceda la paz en este inicio del año nuevo (cf. Num 6, 26). Celebramos la solemnidad de Santa María Madre de Dios y la Jornada Mundial de la Paz. La Virgen Madre nos sostiene en la oración y el compromiso por la paz y la esperanza que anhelamos en el Año Jubilar.

Los pastores que fueron corriendo a Belén y encontraron a María y José con el niño acostado en el pesebre son mensajeros de la buena noticia de la paz y la esperanza para el mundo. Mensaje que, como la Virgen Madre, hay que conservar en el corazón para luego transmitirlo a quien esté dispuesto a escucharlo y lo necesite, hombres y mujeres de buena voluntad que Dios ama.

El Papa en su mensaje para la LVIII Jornada Mundial de la paz nos invita a escuchar el grito de la humanidad amenazada en el tiempo jubilar dedicado a la esperanza.

Durante el año santo estamos urgidos a buscar la justicia liberadora de Dios. Por eso, debemos ser voz que denuncia las situaciones de explotación y opresión con una complicidad en la que podemos caer todos.

El papa Francisco afirma que el cambio cultural y estructural que necesitamos se realizará cuando lleguemos a reconocernos todos hijos del Padre y, ante él, nos confesemos todos deudores y necesitados unos de otros. Oramos con esta oración del Santo Padre pidiendo al Señor que nos conceda su paz, reconociendo nuestras ofensas y comprometiéndonos a perdonar. Uníos en clima de oración a las palabras del Papa.

«Perdona nuestras ofensas, Señor,

como nosotros perdonamos a los que nos ofenden,
y en este círculo de perdón concédenos tu paz,
esa paz que sólo Tú puedes dar
a quien se deja desarmar el corazón,
a quien con esperanza quiere remitir las deudas de los propios hermanos,
a quien sin temor confiesa ser tu deudor,
a quien no permanece sordo al grito de los más pobres»

(Papa Francisco, Mensaje para la LVIII Jornada Mundial de la Paz, Roma, 8.12.2024).

Comencemos 2025 con deseos y propósitos de paz, para que sea el primer gran fruto de la esperanza y sintámonos amparados bajo el manto de Santa María Madre de Dios y de los hombres, reina de la esperanza y de la paz en el banquete eucarístico del primer día del año.

Amén.