2025 – Solemnidad de la Anunciación del Señor. Despedida de las Agustinas Recoletas de León

«361 años de gratitud y esperanza»

✠ Luis Ángel de las Heras, CMF
Obispo de León

Queridas Madres Agustinas Recoletas, Priora, Presidenta Federal y Expresidenta, y demás personas consagradas. Querido capellán y hermanos sacerdotes. Queridos laicos, hermanos y hermanas.

En esta eucaristía de la Solemnidad de la Encarnación del Señor, agradecemos esperanzados los más de tres siglos (361 años) de presencia de las Madres Agustinas Recoletas en León , procedentes del convento de la Encarnación de Valladolid, desde el 13 de diciembre de 1663 teniendo el Convento de la Encarnación en la Calle del Cid. Posteriormente se ubicó en la Plaza de Santo Domingo (el antiguo convento de dominicos) y finalmente aquí en la calle de la Granja desde 1967. Durante quince años compartisteis morada con las Benedictinas de santa María de Carbajal —desde 1868 hasta 1884— y dos años vivisteis en una casa de la ciudad. Son muchos los motivos de acción de gracias.

Habéis manifestado con vuestra vida que os sostenéis en Dios y solo en Dios por medio del movimiento reformista recoleto con el deseo de mayor perfección, con más austeridad y oración y con un rasgo notable: el espíritu eclesial, en el que confluyen la tradición agustiniana, el espíritu reformista que inicia santa Teresa de Jesús y el amor al recogimiento.

Vosotras ofrecéis vuestra vida por las necesidades de la Iglesia, que son continuas y fundamentan que vuestra oración sea también continua.

Hermanos y hermanas, estas mujeres consagradas a Dios por medio de sus votos, con su triple vocación de trabajo, oración y recogimiento han dado testimonio de solicitud, silencio, humildad y del amor que Cristo ha dado a conocer al mundo amándonos él primero, dispuesto siempre a hacer la voluntad del Padre, como pone de manifiesto el misterio de la Encarnación.

«Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad» (Sal 39), como hemos orado con el salmo 39, es la actitud de la Virgen María cuando responde al ángel Gabriel en la Anunciación, para dar lugar a la encarnación de Dios. Igualmente es la actitud de Dios encarnado, Jesucristo, que se sabe amado por el Padre y siempre está pendiente de dedicarse a sus cosas y cumplir su voluntad.

Que vosotras, hermanas, continuéis siempre procurando cumplir la voluntad del Señor. Que así sigáis alabando al Señor para hacer realidad en vuestra vida el evangelio de Jesús con sencillez y convivencia fraterna, silencio y recogimiento, oración prolongada, talante austero y clausura estricta. Es vuestra forma de decir, como la Virgen María: «Aquí está la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra» (Lc 1,38).

Damos gracias a Dios por el espíritu recoleto que vosotras habéis mantenido vivo en la diócesis y nos queda como legado. Vuestra partida nos urge a un compromiso humilde por amor, para hacer la voluntad del Señor en la diócesis de León con vuestra imborrable huella, continuando el espíritu de vuestra fundadora, Madre Mariana de San José y las primeras monjas agustinas recoletas en León: Mariana de San Clemente, Jerónima de la Santísima Trinidad, Francisca de San José, Antonia de San Bernardo y Teresa de Jesús en el siglo XVII.

Que el Señor os bendiga en vuestra incorporación a los conventos que os acogen, Sor Beatriz, Sor Guadalupe y Sor Ana María. Nuestra comunión y unidad con la Madre Presidenta Federal, Sor Amparo, con la hasta hace poco Presidenta, Sor Eva María y con toda la Orden. Que la Virgen de la Encarnación, con su ternura, nos guíe a todos al encuentro con su Hijo Jesucristo, vivo y glorioso para siempre.

Os decimos hoy con letras grabadas en el corazón:

«A las queridas Madres Agustinas Recoletas de León nuestro reconocimiento por su dilatada y fructífera presencia contemplativa recoleta, testimonial y evangelizadora en esta Iglesia particular; nuestra gratitud y el cariño sincero de la diócesis de León, en la solemnidad de la Encarnación del Señor, titular de vuestro convento».

Amén.