«Jesús es el camino, la verdad y la vida»
✠ Luis Ángel de las Heras, CMF
Obispo de León
Hermanos del Dulce Nombre de Jesús Nazareno, hacemos en Roma memoria de vuestro titular, acompañados por otros cofrades y amigos de León, y por vuestros hermanos de Angustias y Soledad. Agradecemos a la Orden de Clérigos Regulares, Teatinos, testigos del amor divino, su acogida en esta hermosa basílica de san Andrés del Valle.
El jubileo de las cofradías en Roma es una meta de esperanza para esta vida y para la venidera, así como una expresión de la comunión entre nuestra diócesis y la Iglesia universal. Por lo tanto, es un signo de superación de fronteras y extensión de la fraternidad.
La lectura del libro de los Hechos de los apóstoles que hemos escuchado nos recuerda la condena, pasión y muerte en cruz del Nazareno al que finalmente Dios resucitó de entre los muertos y se apareció a sus discípulos. Peregrinar a Roma con el Nazareno es recorrer un camino de esperanza que no termina.
Un camino para ser signo de la unión de los cristianos cofrades como peregrinos de este Año Santo a través del sentido de la fraternidad universal que es horizonte de futuro.
Nuestra peregrinación desde León reconoce que el nombre santísimo de Jesús significa camino, verdad y vida. Es esperanza para llegar al Padre; es tomar distancia de los nombres del odio, de la opresión, la guerra y la violencia.
El nombre de Jesús, camino, verdad y vida, es servicio, justicia, misericordia, bondad, honestidad, caridad, paz. El nombre de Jesús es fundamento de nuestra fe porque nos hace hijos de Dios en el Hijo y cirineos de nuestros hermanos más débiles.
En Jesucristo, camino, verdad y vida, encontramos la salvación eterna. Decir su nombre es ser y obrar como sus discípulos. Llevar su nombre es caminar conscientes de ser testigos e hijos de la luz, de la vida abundante, de la fe en la vida que llega a plenitud en el retorno a la casa del Padre. Llevar su nombre es ser buscadores y constructores de la verdad, la libertad, el amor, la justicia y la paz.
Llevar su nombre y ser hermanitos de Jesús es llevar a otros a conocerle y menguar para que él crezca, como dice san Juan Bautista. Poniendo en manos de Dios nuestro camino de León a Roma y de Roma a León, para ser peregrinos de esperanza, oremos como oraba san Bernardino de Siena al Santísimo y Dulce Nombre de Jesús:
«¡Oh nombre glorioso, nombre grato, nombre amoroso y virtuoso! Por tu medio son perdonados los delitos, por tu medio son vencidos los enemigos, por tu medio son librados los débiles, por tu medio son confortados y alegrados los que sufren en las adversidades. […] por tu medio, son glorificados todos los que han alcanzado el triunfo en la gloria celeste. Dulcísimo Jesús, haznos reinar juntamente con ellos por medio de tu santísimo nombre».
Amén.








