«Jesús es el camino, la verdad y la vida»
✠ Luis Ángel de las Heras, CMF
Obispo de León
Hermanos y hermanas. Nuestra peregrinación y acto jubilar con el Cristo de la Misericordia hoy nos recuerda que Jesús es camino, verdad y vida, único Señor al que servir.
Los nombres que aparecen en los saludos de la carta de san Pablo a los Romanos que hemos escuchado, son de miembros de distintas comunidades, como nosotros hoy aquí. Aunque de pertenencias distintas, todos participan en la evangelización y viven en estrecha comunión. Participación y comunión que esperamos de todas las cofradías, de cada cofrade, de modo que se supere la tentación de recalcar las diferencias y vaya creciendo la comunión que la Iglesia ha de vivir y ofrecer a sus miembros y a quienes quieran pertenecer a ella. La fe personal no se debe vivir de manera individualista ni en comunidades o cofradías aisladas o separadas de las demás.
Quien acepta la palabra de Dios está dispuesto a cambiar el corazón. No como los fariseos, que son cumplidores sin creer lo que cumplen y desprecian a los demás. Quien se deja llevar de actitudes farisaicas, de arrogancia y vanagloria está sirviendo a un señor que no es nuestro Dios y no se puede servir a dos señores. Dios nos conoce por dentro y sabe cómo somos. Él confía en nuestro cambio —esta peregrinación debe ayudarnos—, de modo que desterremos cualquier actitud contraria al mensaje de Jesús, al amor y la misericordia del Padre, a los dones del Espíritu Santo.
Con este horizonte, el jubileo de las cofradías es una meta de esperanza para esta vida y para la venidera, así como una expresión de la peregrinación terrena que hemos de hacer juntos y unidos.
Peregrinar en este día es recorrer un camino de esperanza con horizonte de eternidad. Un camino para ser signo de la unión de los cristianos cofrades como peregrinos de esperanza este Año Santo a través del sentido de la comunión fraterna de unos corazones que se han de ir configurando con el de Jesucristo.
Nuestra peregrinación reconoce que Jesús es en verdad camino, verdad y vida. Ante la imagen del Santísimo Cristo de la Misericordia y de la Virgen del Camino, renovamos nuestra esperanza para llegar al Padre y nuestro compromiso para tomar distancia de lo que no viene del amor de Dios, como el rechazo, el odio, la opresión, la guerra y la violencia.
Jesús, camino, verdad y vida, es amor, acogida, servicio, justicia, misericordia, bondad, honestidad, paz… Jesús vivo y glorioso es el fundamento de nuestra fe y nuestra esperanza.
Que la celebración de la Eucaristía nos acerque a Jesucristo, camino, verdad y vida, nuestro único Señor de modo que seamos fieles en lo poco y testigos e hijos de la luz, de la vida abundante, de la fe en la vida que llega a plenitud en el retorno a la casa del Padre, hacia donde peregrinamos con esperanza cada día como lo hemos hecho hoy.
Amén.








