Queridos hermanos y hermanas:
Comenzamos un nuevo curso pastoral con la mejor disposición personal y comunitaria: «Aquí estamos, Señor, porque nos has llamado». Después del descanso estival, retomamos las actividades habituales en las parroquias, unidades pastorales, comunidades, delegaciones y cada una de sus áreas, movimientos, cofradías, colegios y otras instituciones diocesanas. Poner en marcha otra vez programas y tareas al inicio de curso es una oportunidad para escuchar al Señor y preguntarnos qué espera de nosotros en este momento. Asimismo, es una ocasión para escuchar a los hermanos.
La XXV Semana de Pastoral, que orienta el curso, nos propone la figura de Samuel. En medio de la noche, aquel niño escucha una voz que todavía no reconoce. Se levanta varias veces y, con la ayuda de Elí, aprende a responder: «Aquí estoy, porque me has llamado» (1 Sam 3,8). Su experiencia nos recuerda que Dios sigue llamando hoy, si bien hace falta silencio para escucharle. Lo ha señalado el papa León XIV en su viaje apostólico a España y ya antes lo había escrito: «Como el joven Samuel […] debemos crear espacios de silencio interior para intuir lo que el Señor tiene en su corazón para nuestra felicidad» (León XIV, Mensaje para la LXIII Jornada Mundial de Oración por las vocaciones, 2026). Dios nos llama personalmente y como comunidad diocesana. Nos encuentra en medio de nuestras circunstancias, con nuestras posibilidades y limitaciones, y espera una respuesta libre, confiada y generosa.
Esta convicción inspira la carta pastoral ante el curso 2026-2027 que se titula «Aquí estoy, porque me has llamado» (1 Sam 3,8) y será objeto de discernimiento en la XXV Semana de Pastoral, cuyo lema coincide con este título. Los voluntarios y semanistas ya han recibido la carta para preparar y motivar su participación. Recordaremos que somos una asamblea de llamados, un pueblo en el que las distintas formas de vida cristiana se conocen, se valoran y se ayudan mutuamente. Los laicos, las personas consagradas, los ministros ordenados, los matrimonios y las familias, los jóvenes y los mayores estamos llamados a escuchar juntos al Espíritu y a colaborar en la misión. Nadie debe pensar que la vocación es una cuestión reservada a otros, ni que ya es tarde para descubrirla o renovar la respuesta.
La XXV Semana de Pastoral de la diócesis de León será un momento especialmente importante para profundizar en esta conciencia. Será un tiempo de encuentro, oración, escucha y discernimiento. Nos preguntaremos: «¿Para quién somos?». Y trataremos de responder personal y comunitariamente: «Aquí estoy, Señor, porque me has llamado».
Esperamos que la carta pastoral y las orientaciones de la Semana, que se plasmarán en la segunda carta sinodal de la diócesis, sirvan para revitalizar nuestra vida cristiana y nuestra acción pastoral. Que, entre otras cosas, cuidemos más la oración por todas las vocaciones; creemos espacios de silencio, interioridad y acompañamiento; reconozcamos la vocación específica de los laicos y su compromiso imprescindible; agradezcamos la respuesta vocacional de los ministros ordenados y de las personas consagradas, y valoremos estas indispensables formas de vida; y avancemos hacia una formación más compartida y sinodal.
Comenzamos el curso con tareas y desafíos conocidos y desconocidos, seguros de que el Señor nos precede. Él sigue llamando en nuestras comunidades, en las familias, entre los jóvenes, en el clamor de los pobres y en las heridas de quienes necesitan acogida, escucha y esperanza. Dejémonos encontrar por él. Prestemos atención para distinguir su voz y ayudemos a otros a reconocerla.
Que aprendamos de nuestra Madre, la Virgen del Camino, la disponibilidad y la acogida de la voluntad de Dios, y que nos dejemos acompañar por san Froilán, solícito pastor y hombre de Dios, en este nuevo curso.
Con humildad y esperanza, caminemos juntos diciendo: «Aquí estamos, Señor, porque nos has llamado».
Con mi afecto y bendición.
✠ Luis Ángel de las Heras, CMF
Obispo de León








