2025 – Lunes de la XVII Semana del Tiempo Ordinario. Envío Jubileo Jóvenes

Jóvenes Peregrinos de Esperanza

✠ Luis Ángel de las Heras, CMF
Obispo de León

Queridos y queridas jóvenes que os disponéis a participar en Roma en el Jubileo de la Juventud, acompañados por sacerdotes, personas consagradas, hermanas y hermanos.

Peregrináis, expresando la unidad y comunión de la diócesis de León con la Iglesia de Roma y la universal, como peregrinos de esperanza que sois desde vuestro bautismo. Igual que peregrinaron alegres y esperanzados los beatos Felicísimo, Lucio y Saturio, presbíteros y mártires leoneses del siglo XX, cuya memoria celebramos hoy en la diócesis.

Vuestra peregrinación es la respuesta a la llamada del Maestro, ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo para dar la buena noticia a los pobres, curar los corazones desgarrados, proclamar la libertad a los cautivos y oprimidos, la vista a los ciegos y el tiempo de gracia del Señor, esperanza que no defrauda.

La Palabra nos invita a ponernos en camino, a cambiar, a convertirnos. A no pensar tanto en nosotros mismos como en los demás y en este hermoso mundo nuestro y la humanidad que lo habita con el cuidado de las manos creadoras de Dios.

Un mundo y una humanidad que necesitan recibir la buena nueva de la salvación, de la libertad, de la vista de lo esencial, de la gracia, de la paz, de la justicia… En definitiva, el plan de Dios que trae Jesucristo, esperanza que no defrauda.

En vuestra peregrinación tened bien presente que vais a profundizar vuestro encuentro con Jesús y a comprometeros con él coherentemente. Para lograrlo, ayudaos de dos actitudes fundamentales que brotan del amor de Dios derramado en vosotros por el Espíritu Santo: atención y generosidad. Sed hombres y mujeres atentos a los demás y a lo que os pide Cristo Jesús y sed generosos con él y con los hermanos y hermanas.

La diócesis de León se pone en camino con vosotros para que os sintáis como granos que hacen el mismo pan y no como como peregrinos solitarios o en grupos separados.

Cuando regreséis de Roma tendremos el gozo de continuar juntos el camino, de tal modo que experimentemos qué hermosos son los pies del mensajero que anuncia la buena noticia de Jesús en estas tierras de León hoy.

Queridos y queridas jóvenes, que disfrutéis con la alegría no solo de la juventud, sino de ser discípulos misioneros de Jesús, quien os descubre al Espíritu Santo sobre vosotros, os envía y cuenta con vuestra vida para dar vida. Esperad mucho, porque recibiréis mucho, tanto como vosotros deis.

Con fe y esperanza tomemos fuerza del banquete eucarístico que Cristo nos invita a celebrar con el pan bendecido con muchos granos bien amasados. Es el banquete de esperanza para vosotros en vuestra peregrinación y para los hombres y mujeres que quieran aceptar a Jesús. Amén.