2025 – IVº Domingo de Pascua / Domingo del Buen Pastor. Ordenación presbiteral de José Ramón Gago

Sacerdote para el Señor, en los hermanos

✠ Luis Ángel de las Heras, CMF
Obispo de León

Querido don Julián, obispo emérito, queridos sacerdotes, diáconos, seminaristas, personas consagradas, familiares, amigos y paisanos del ordenando, peregrinos de esperanza de esta querida diócesis de León. Querido José Ramón.

La imagen del Buen Pastor hace converger la liturgia de la palabra, el rito de la ordenación presbiteral y el tiempo pascual en el jubileo de la esperanza.

Además, conmemoramos hoy la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones con un lema que tiene un rico eco en cada vocación y resuena esta tarde en la llamada presbiteral pidiendo que José Ramón sea un buen “sacerdote para el Señor, en los hermanos”.

En el pasaje del Evangelio según san Juan que hemos escuchado (cf. Jn 10,27-30), Jesús no dice que sea el Buen Pastor, sino que habla como Buen Pastor. Sus palabras nos transmiten paz y confianza, amor y solicitud.

José Ramón, pedimos a Dios que te conceda ser ministro a imagen del Buen Pastor, de modo que quienes se encuentren contigo escuchen su voz en tu voz; le conozcan, le sigan y se sienta unidos a él a través de ti y reciban por tu corazón y tus manos sacerdotales la esperanza en la vida eterna que él nos da.

Tu camino ministerial te llevará, como a Pablo y a Bernabé (cf. Hch 13, 14. 43-52), más allá de tu cultura y de tus tradiciones, de tu pueblo y sus costumbres —más allá de los deportes autóctonos del Reino de León—; más allá de las fronteras que trazamos los hombres, que son más mentales que físicas.

Sé totalmente «para el Señor, en los hermanos» y llegarás donde ahora no te puedes imaginar transmitiendo, como Cristo Resucitado, la paz, la confianza, el amor y la entrega solícita.

Porque el anuncio de Jesucristo, de su evangelio y de la vida eterna, por tu sacerdocio ministerial, es para todas las gentes y rompe moldes como hizo el Maestro. Lo que te llenará de alegría y de Espíritu Santo como a los apóstoles.

Permanece con el Buen Pastor para aumentar la muchedumbre de la que habla el libro del Apocalipsis (cf. Ap 7,9), formada por quienes viven y luchan por un mundo mejor como propone Jesús, un mundo de paz, de entendimiento, de fraternidad, de justicia y de libertad.

Déjate apacentar e invita a todos a dejarse apacentar por el Buen Pastor que nos conduce a las fuentes de agua viva que sanan cualquier herida y enjugan las lágrimas.

Edifica y acompaña comunidades cristianas de comunión fraterna, evangelización misionera y misión samaritana que vivan y obren «como granos que hacen el mismo pan». Comunidades que dén esperanza como pueblo de Dios y ovejas del rebaño del Buen Pastor (cf. Sal 99).

Que tu familia —con un recuerdo esperanzado de tu padre y otros familiares que ya han partido de este mundo—, tus paisanos, con el párroco de Cistierna a la cabeza, tus formadores y compañeros de seminario, los sacerdotes y diáconos, personas consagradas y laicas que te han acompañado en tu proceso y te acompañan hoy, así como quienes el Señor te depare, descubran en ti a Cristo Buen Pastor, esperanza que no defrauda.

Te confiamos al Corazón inmaculado y maternal de la Virgen del Camino, para que te configure con Cristo vivo y glorioso de modo que «tengas para él, en los hermanos» un corazón de buen pastor.

Finalmente, te encomendamos a san Froilán y a san Guillermo, para que sigas su estela y seas hombre de acción y contemplación, formando parte de la nube de pastores y testigos que el Padre ha dado al Hijo, que son uno con el Espíritu Santo, y nadie arrebata de su mano. A Dios, uno y trino, la gloria por los siglos de los siglos.

Amén.