«Acción de gracias que se hace esperanza»
✠ Luis Ángel de las Heras, CMF
Obispo de León
Nadie que cree en el Señor será defraudado (cf. Rom 10, 11). En el itinerario cuaresmal de este año celebramos la acción de gracias por vuestro cincuenta aniversario en León, de la que son testigos privilegiados los obispos D. Julián y D. Jesús que hoy nos acompañan. La primera comunidad del camino neocatecumenal en nuestra diócesis ha hecho realidad la tríada palabra de Dios-liturgia-comunidad con el envío misionero del Señor cuando dice a sus discípulos: «Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación» (Mc 16,15).
Vuestra vida es un reflejo de aquella experiencia del Espíritu que viven Kiko y Carmen en el barrio de Palomeras Altas de Madrid, en medio de una pobreza que Dios convierte en lugar de salvación y anuncio de Jesucristo ayer y hoy.
Vuestra historia de comunidad cristiana como la de la Sagrada Familia de Nazaret os va haciendo vivir en humildad, sencillez y alabanza descubriendo a Cristo en el hermano. Ello ha constituido, sin duda, un camino de gestación del hombre nuevo, a imagen de la Virgen María, con todo lo que supone de dolor y alegría en el alumbramiento.
Habéis construido esta historia en nuestra diócesis, haciendo partícipes a los demás diocesanos de León de vuestro don del Espíritu Santo en la Iglesia para el mundo. Eso es lo que hoy nos permite dar gracias a Dios juntos creciendo «como granos que hacen el mismo pan».
En este primer domingo de la Cuaresma del año jubilar, nuestra acción de gracias ha de hacerse esperanza. Lo que da pleno sentido a esta celebración. Somos herederos de las promesas de Dios y nos convertimos en pueblo grande, potente y numeroso guiado hasta una tierra que mana leche y miel, cuyos frutos ofrecemos agradecidos, como nos inspira el Deuteronomio y el salmo 90, porque habitamos al amparo del Altísimo, vivimos a la sombra del Omnipotente.
La gratitud pone de manifiesto igualmente vivir de la Palabra que tenemos en los labios y en el corazón que nos ha sido anunciada y hemos sido enviados a anunciar, como recuerda Pablo.
Con estos y cada uno de los motivos de acción de gracias que queráis añadir por estos cincuenta años, nos llenamos de esperanza para vencer las tentaciones de vivir solo de lo material, tener el poder, la vanagloria y el dominio del mundo y de las personas y de una relación equivocada con Dios pidiéndole que apruebe desaciertos ocasionados por la autorreferencialidad.
Por intercesión de la Virgen del Camino, ofrezcamos en la Eucaristía cada tesela de gratitud que forma, como un mosaico, el rostro vivo de la acción de gracias por este aniversario que se hace esperanza porque creemos en Jesucristo que nunca defrauda. Amén.








