2025 – Dedicación de la iglesia-catedral

“Casa de la esperanza”

✠ Luis Ángel de las Heras, CMF
Obispo de León

«Alabamos tu nombre glorioso, Señor» en este templo jubilar, casa de la oración y de la esperanza, donde vislumbramos un cielo nuevo y una tierra nueva, la ciudad santa, la nueva Jerusalén que alegra nuestro corazón de peregrinos.

En esta visión del cielo nos sentimos agradecidos por el don de la esperanza y, al mismo tiempo, llamados a ser sus testigos anunciando que nuestro Dios enjuga toda lágrima y ya no habrá muerte, ni duelo, ni llanto, ni dolor. El Señor es la piedra angular, elegida y preciosa que hace nuevas todas las cosas liberándolas de cualquier mal, de la tiniebla y del desaliento; piedra en la que creemos y no quedamos defraudados, luz maravillosa que nos atrae hacia sí.

Esta es la Iglesia que deseamos construir caminando juntos en esperanza con el papa León XIV, «una Iglesia unida, signo de unidad y comunión, que se convierta en fermento para un mundo reconciliado».

Un mundo reconciliado que llegará a su plenitud en el Reino de Dios. El que anhelamos y ya está aquí cuando se derriba a los poderosos, como a los vendedores y cambistas que expulsa Jesús del Templo, y se enaltece a los humildes, como a los peregrinos que cruzan con humildad la puerta de nuestra catedral para llenarse de luz, de paz, de confianza, de amor, de justicia que Dios irradia.

Festejemos nuestra casa de la esperanza en este año jubilar y tomemos fuerzas en el banquete eucarístico para que «con la luz y la fuerza del Espíritu Santo, construyamos una Iglesia fundada en el amor de Dios y signo de unidad, una Iglesia misionera, que abre los brazos al mundo, que anuncia la Palabra, que se deja cuestionar por la historia, y que se convierte en fermento de concordia para la humanidad». Esperemos caminando juntos.

Amén.