- La Delegación de Misión Samaritana promueve mañana jueves día 13 a las 19 horas en la Plaza de San Isidoro un acto público con una oración inspirada por el mensaje del Papa León XIV
La Iglesia de León se sumará este próximo domingo día 16 a la IX Jornada Mundial de los Pobres con la eucaristía especial que va a presidir el obispo Luis Ángel en la Catedral a las 12 horas y que será retransmitida en directo por el canal TRECE Televisión. Y como preparación para esta convocatoria de toda la Iglesia universal que promoviera el Papa Francisco y a la que ha dado continuidad el Papa León XIV, mañana jueves día 13 a las 19 horas en la Plaza de San Isidoro la Delegación de Misión Samaritana ha organizado un acto público que incluirá una oración inspirada por el mensaje del pontífice para esta cita eclesial.
‘TESTIGOS DE ESPERANZA’ EN LA EXCLUSIÓN
El obispo Luis Ángel asegura que “esta Jornada debe ayudarnos a considerar a las personas pobres también como testigos de esperanza fuerte y fiable, especialmente porque la reciben y testimonian en situaciones de precariedad, vulnerabilidad, exclusión y marginación, a veces desconocidas o inimaginables por su crudeza”, e invita a que “aprendamos un poco más a ver y tratar a los pobres como nuestros hermanos y hermanas, y que nuestra cercanía fraterna sea compromiso que denuncie y combata cualquier forma de pobreza”. Además, el pastor diocesano invita a dar “un impulso esperanzador a las iniciativas que busquen apoyar y ayudar en justicia a quienes viven en la pobreza, de modo que lleguen a tener condiciones dignas de trabajo, educación, vivienda y salud, en medio de una esmerada acogida, protección, promoción e integración por nuestra parte, como nos invitó a hacer el Papa Francisco”.
Precisamente fue el Papa Francisco quien promovió hace ya nueve años la celebración de la Jornada Mundial de los Pobres, que este año tendrá lugar en el contexto del Jubileo de la Esperanza, con el sugerente lema ‘Tú, Señor, eres mi esperanza’, palabras del Salmista que brotan de un corazón oprimido por graves dificultades ante las cuales, como recuerda en su mensaje el Papa León XIV, permanece firme en la fe y encuentra en Dios la roca y la fortaleza en las que apoyarse.
POBREZAS Y POBREZA
El Pontífice invita a reconocer a Dios como “nuestra primera y única esperanza” para realizar “el paso de las esperanzas efímeras a la esperanza duradera. Frente al deseo de tener a Dios como compañero de camino, las riquezas se relativizan, porque se descubre el verdadero tesoro del que realmente tenemos necesidad”. De hecho, señala que “la pobreza más grave” es “no conocer a Dios”; pensar “que no necesitamos a Dios y que podemos llevar adelante la propia vida independientemente de Él”.
León XIV también indica las responsabilidades que conlleva “la invitación bíblica a la esperanza”. Mientras se afrontan las causas estructurales de la pobreza “todos estamos llamados a crear nuevos signos de esperanza que testimonien la caridad cristiana, como lo hicieron muchos santos y santas de todas las épocas”. Entre esos signos de hoy destaca las casas-familia, las comunidades para menores, los centros de escucha y acogida, los comedores para los pobres, los albergues o las escuelas populares “tan importantes para sacudirnos de la indiferencia y motivar el compromiso en las distintas formas de voluntariado”.
Para la Iglesia, los pobres “no son una distracción” sino “los hermanos y hermanas más amados”. Cada uno de ellos, “nos provoca a tocar con las manos la verdad del Evangelio”. Por eso, la Jornada Mundial de los Pobres “quiere recordar a nuestras comunidades que los pobres están en el centro de toda la acción pastoral. No solo de su dimensión caritativa, sino también de lo que la Iglesia celebra y anuncia”.
Los pobres, afirma el Papa “no son objetos de nuestra pastoral, sino sujetos creativos que nos estimulan a encontrar siempre formas nuevas de vivir el Evangelio hoy”. Además, al promover el bien común “nuestra responsabilidad social se basa en el gesto creador de Dios, que a todos da los bienes de la tierra; y al igual que estos, también los frutos del trabajo del hombre deben ser accesibles de manera equitativa. Ayudar al pobre es, en efecto, una cuestión de justicia, antes que de caridad”.
León XIV acaba su escrito poniendo su esperanza en que este Año Jubilar “pueda impulsar el desarrollo de políticas para combatir antiguas y nuevas formas de pobreza, además de nuevas iniciativas de apoyo y ayuda a los más pobres entre los pobres. El trabajo, la educación, la vivienda y la salud son las condiciones para una seguridad que nunca se logrará con las armas. Estoy contento por las iniciativas ya existentes y por el compromiso que cada día asumen a nivel internacional un gran número de hombres y mujeres de buena voluntad”.







