D. Florentino Alonso Alonso – (Diario de León, 17/10/2026)
Cien años del DOMUND: Domingo mundial de la propagación de la fe, día de las misiones. Cuando llega cada año esta jornada eclesial, nos imaginamos a sacerdotes, religiosos y religiosas que se van a países lejanos a dar a conocer a Jesús. Pensando así, partimos de un presupuesto que cada día se muestra más falso: nosotros, que tenemos el Evangelio, se lo transmitimos a quienes no lo tienen. La misión no es transmitir doctrinas, usos y costumbres religioso-sociales; es otra cosa. Ser misionero supone, primeramente, gozar de una experiencia de Dios, un encuentro con la persona de Jesús como Evangelio vivo, como buena noticia gozada, y luego impregnarlo todo con su buen olor y su Palabra. Podemos decir que la vida misionera, como la moneda que presentan a Jesús en el evangelio de hoy (Mt 22,15-21), tiene dos caras, la de la experiencia de Dios (pagadle a Dios lo que es de Dios) y la de su repercusión en el mundo (y al César lo que es del César). Para ser misionero se requiere en primer lugar ser misioneros de nosotros mismos, dándole a Dios la confianza y el culto que se merece, dejando que emerja en nuestra vida y la trasforme. Y, en segundo lugar, considerar la verdad de que al dar al César (mundo) lo suyo, que son la justicia y la paz propias de su vocación divina, le damos también a Dios lo que le corresponde. Al fin y al cabo todo es de Dios y para Dios. Uno en Cristo, unidos en la misión significa que todos estamos llamados a dar a Dios lo que es de Dios teniendo en cuenta que para llegar a Él se ha de pasar necesariamente por los caminos del hombre y del mundo. Exigencia lógica derivada de la Encarnación, misterio por el cual Dios se hace hombre, se mete en las realidades humanas y trabaja por redimirlas de cualquier manipulación o esclavitud. Ahí, en los quehaceres diarios, puedes pagar al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios. Cultiva tu espíritu y da a todos lo mejor de ti mismo sabiendo que al hacerlo también estás dando a Dios el culto que se merece.








