Liturgia Dominical – ¿QUIÉN DECÍS QUE SOY YO?

D. Jesús Miguel Martín Ortega – (Diario de León, 22/08/2026)

Nuestra realidad personal es un misterio. La antropología y la psicología nos ofrecen información de lo que somos, y sin embargo, nunca despejamos del todo el misterio de nuestra identidad. Si cada persona es, para sí misma y para los demás, un misterio, nos podemos imaginar la perplejidad de aquellos discípulos por la llamada del Maestro y la identidad de quien se manifestaba como el Enviado de Dios.

Jesús plantea la pregunta crucial en un contexto geográfico significativo: al norte de Galilea, en la zona de Banias, donde numerosos manantiales dan origen al río Jordán. En ese lugar fontal, Jesús plantea la pregunta fundamental: ¿Quién decís que soy yo?

La pregunta sobre la identidad de Jesús ofrece, en primer lugar, la posibilidad de salir de la ficción y la leyenda. Investigar la identidad del nazareno resulta necesario para superar el mito y la superstición. No son pocos los que afirman que Jesús de Nazaret no existió. Esto simplemente lo desmiente la historia.

En segundo lugar, la pregunta abre la puerta a la respuesta que Pedro manifiesta, y fue revelada por Padre: “Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo”. Esta respuesta nos introduce en el plano de la fe. Aquí el creyente es capaz de descubrir, con la gracia de Dios, una visión más profunda y certera de la identidad de Jesús, reconocido como Salvador e Hijo del Dios vivo.

Si Pedro dice Tú eres el Hijo de Dios… Jesús le replica: Tú eres Pedro… y añade Te daré las llaves del reino de los cielos. Esta afirmación nos introduce, en tercer lugar, en el reconocimiento reflejo: Quien reconoce al Señor es reconocido por él; y ese reconocimiento mutuo nos da la llave que abre la puerta al misterio personal y también al corazón de Jesús para encontrar en él la salvación esperada que viene de Dios.

Soslayar la pregunta fundamental es arriesgarse a desconocer la propia identidad y perder la llave que abre las puertas de la vida feliz. Demasiada pérdida por un prejuicio.