- Actividad abierta a todo el pueblo de Dios los lunes en el salón de actos del Seminario y centrada este curso en el tema ‘Cristo, Palabra creadora y recapituladora. La vocación del hombre’
El ciclo de Formación Permanente del Clero se ponía en marcha esta semana en el salón de actos del Seminario Mayor con la conferencia inaugural que sobre el tema ‘La vida como vocación a la santidad. El seguimiento de Cristo’ ofrecía este pasado día 19 la profesora de la Universidad Pontificia de Salamanca (UPSA), Ana Rodríguez Láiz.
Un ciclo de Formación Permanente que este curso amplía su propuesta hasta incluir 23 sesiones de ponencias ordinarias los lunes y tres convivencias del clero diocesano que se ha vuelto a presentar como una de las apuestas más decididas de la Iglesia de León para responder a la demanda de formación se sigue planteando desde muchos ámbitos diocesanos.
ABIERTO A TODOS: VOCACIÓN Y MISIÓN
Para el obispo Luis Ángel, que acompañó a los participantes en esta primera sesión del Ciclo de Formación permanente, el programa de actividades “que hoy comienza se presenta muy logrado para que todos lo aprovechemos, para ir consiguiendo que sea una formación integral, tanto para los sacerdotes como para todo el Pueblo de Dios, respondiendo a esa necesidad de formarnos juntos, cada uno desde su vocación y misión, para que la formación se dirija a todos el Pueblo de Dios y para aprender juntos desde esa sencilla metodología de ponencia y diálogo en la que se desarrolla esta actividad de los lunes por la mañana, con una formación que, sin duda, fortalece la comunión, mejora la acción pastoral y nos dispone a dar razón de nuestra esperanza con un lenguaje más adecuado a estos tiempos”.
Desde el equipo coordinador de este ciclo de Formación Permanente del Clero, con más de cuatro décadas de trayectoria consolidándose como plataforma para animar la formación del presbiterio diocesano pero abierto también a cualquier persona interesada en mejorar su conocimiento de la realidad eclesial y la reflexión teológica tal y como se planteara en 1980 como una iniciativa que ponía en marcha el entonces obispo legionense Fernando Sebastián, se ha hecho especial hincapié en dar continuidad al tema de Dios planteado el curso pasado, desde un enfoque cristológico ‘Cristo, Palabra creadora y recapituladora’ y en complementar esa temática con la línea fuerza del curso pastoral en la Iglesia de León este curso a partir del tema ‘La vocación del hombre’.
Según Juan Carlos Fernández Menes, del equipo de Formación Permanente, “el itinerario que os proponemos para este curso irá desde la vida entendida como vocación a la santidad y seguimiento de Cristo hasta la muerte y la vida eterna; desde los relatos de los orígenes hasta la Pascua de la creación y la resurrección de los muertos; desde la pregunta por el hombre hasta su cumplimiento en Cristo”. Un componente teológico que ya quedó delineado en la primera conferencia en la que la profesora Ana Rodríguez Laiz abordó el tema de “La vida como vocación a la santidad” desde la perspectiva que supuso el giro del Concilio Vaticano II “como respuesta a una llamada divina desde la configuración con Cristo y el don del Espíritu hacia el desarrollo de lo más profundamente humano”.
PERSPECTIVA DE LA VOCACIÓN CRISTIANA
A esta perspectiva de antropología teológica —la pregunta por el hombre a la luz de Cristo—, la Formación Permanente de este curso 2026-2027 incorporará además, en sintonía con la prioridad pastoral del curso expresada en la carta sinodal ‘Aquí estamos, porque nos has llamado’, una línea de trabajo centrada en la vocación cristiana —la llamada concreta del hombre en Cristo y en la Iglesia—. Dos perspectivas complementarias que según Juan Carlos Fernández Menes “no son dos discursos paralelos, sino dos dimensiones inseparables: el hombre se comprende desde Cristo en cuanto es llamado, y la vocación sólo se entiende en su verdad cuando se funda en la verdad del hombre revelado en Cristo”.
Y en esa doble perspectiva, el ciclo de Formación Permanente pretende abordar una cuestión capital del tiempo presente, «¿qué es lo humano?», uno de los grandes desafíos antropológicos de la cultura actual que según Juan Carlos Fernández Menes “no puede responderse sólo desde la biología ni desde la técnica. No basta decir que el hombre es un animal racional o una máquina compleja; tampoco basta afirmar que es pura libertad sin naturaleza, ni soñarlo indefinidamente mejorado por la técnica o reducido a un cúmulo de datos. El hombre es más y menos que todo eso: más que lo biológico, menos que lo divino; más que lo material, menos que lo absoluto. Y sólo en Cristo —verdadero Dios y verdadero hombre— esta paradoja encuentra su forma verdadera”.
Una reflexión al incio de este Ciclo de Formación Permanente para anticipar que “el recorrido de este año —desde la vocación a la santidad hasta la vida eterna— no es una suma de temas, sino un único movimiento: el hombre que es revelado en Cristo y que es llamado en la Iglesia. Y en este doble eje —antropológico y vocacional— la afirmación de Gaudium et spes, 22 se convierte en la clave total: el hombre no se esclarece desde sí mismo, sino desde el Verbo encarnado que lo llama”.
La próxima cita del Ciclo de Formación Permanente será el 26 de octubre a las 11 de la mañana en el salón de actos del Seminario, con la conferencia que sobre el tema ‘El ministerio ordenado en la vida la misión de la Iglesia’ ofrecerá el sacerdote y profesor del ISTAL Rubén García Peláez.








