D. José-Román Flecha Andrés – (Diario de León, 17/10/2026)
La Jornada Mundial de las Misiones, instituida hace un siglo por el papa Pío XI, lleva este año como lema: “Uno en Cristo, unidos en la misión”.
En el contexto de la última cena, Jesús oró al Padre, diciendo: «Que todos sean uno: como tú, Padre, estás en mí y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me enviaste» (Jn 17,21). De esta unión brota la comunión entre los creyentes y nace toda fecundidad misionera.
1.En el mensaje que ha publicado para esta jornada, el papa León XIV cita estas palabras de Pablo VI: «No hay evangelización verdadera mientras no se anuncie el nombre, la doctrina, la vida, las promesas, el Reino, el misterio de Jesús de Nazaret, Hijo de Dios».
Cuanto más unidos estemos en Cristo, tanto más podremos cumplir juntos la misión que él nos confía. El anuncio del Evangelio encuentra su fuerza en el testimonio de una comunidad reconciliada, fraterna y solidaria.
Todos los bautizados tenemos una sola misión recibida de «un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo […] un solo Dios y Padre de todos, que está sobre todos, lo penetra todo y está en todos» (Ef 4,5-6).
- Ahora bien, si la unidad es la condición de la misión, el amor es su esencia. La Buena Nueva que hemos de anunciar al mundo no es un ideal abstracto; es el Evangelio del amor fiel de Dios, encarnado en el rostro y en la vida de Jesucristo.
La misión de los discípulos y de toda la Iglesia nace del amor, se vive en el amor y conduce al amor. A lo largo de los siglos, muchos cristianos, mártires, confesores y misioneros han dado la vida para dar a conocer este amor de Dios al mundo.
- Después de dar las gracias a los misioneros y misioneras que se entregan con alegría, a pesar de tantas adversidades, León XIV incluye en su mensaje esta oración:
“Padre santo, concédenos ser uno en Cristo, arraigados en su amor que une y renueva. Haz que todos los miembros de la Iglesia estén unidos en la misión, dóciles al Espíritu Santo, valientes en dar testimonio del Evangelio, anunciando y encarnando cada día tu amor fiel por cada criatura. Bendice a los misioneros y misioneras, apóyalos en su esfuerzo, presérvalos en la esperanza.
María, Reina de las misiones, acompaña nuestra labor evangelizadora en todos los rincones de la tierra; haznos instrumentos de paz y haz que el mundo entero reconozca en Cristo la luz que salva. Amén”.
- Finalmente, el Papa nos exhorta a todos a unirnos a los misioneros y misioneras, mediante el testimonio de la vida en Cristo, la oración y la contribución a las misiones.
Animados por el testimonio de san Francisco de Asís y de santa Teresita del Niño Jesús, tratamos de contribuir a la gran misión evangelizadora, que es siempre obra del amor.








