2025 – Pascua de Resurrección

“Pascua comunitaria que no defrauda”

✠ Luis Ángel de las Heras, CMF
Obispo de León

«Este es el día en que actuó el Señor, sea nuestra alegría y nuestro gozo» (Sal 117). Lo hemos percibido al encontrarse el Resucitado con su Madre, ayer Soledad Dolorosa, aunque con inusitada esperanza, y esta mañana Virgen de la Alegría.

Este encuentro lleno de emoción nos descubre la esperanza en el Resucitado, vida nuestra, que nos iguala en gloria a él como dice Pablo a lo Colosenses. Lo que hace que pongamos los ojos en los bienes de “allá arriba”, los que hacen dichoso al ser humano: la bondad, la justicia, el amor, la misericordia y otros que el Espíritu Santo inspira.

Son los bienes que nos llevan a pasar por este mundo haciendo el bien y curando a los oprimidos por el diablo porque Dios está con nosotros, como dice el apóstol Pedro sobre Jesús en los Hechos de los Apóstoles (cf. Hch 10,34a).

El testimonio que da Pedro del Señor nos transmite con viveza que Cristo es la esperanza que no defrauda y su amor es creíble, como ha demostrado totalmente en la cruz.

Conocer el amor infinito de Dios nos da firmeza en la fe, aunque nos cueste creer y vacilemos, igual que María Magdalena, Pedro y el otro discípulo ante la tumba vacía.

Además, el gozo del discípulo más joven que vio y creyó, el gozo de María Magdalena, que aumentaba su fe mientras corría a dar la noticia, el gozo de Pedro, que imaginamos lleno de emoción, es un gozo que llega hasta nosotros hoy. Y, sin duda, toca nuestro corazón y nos invita a vivir más hondamente, con más esperanza, con más alegría, con más confianza en el futuro y más audacia en el presente sin nostalgia del pasado.

Cada uno tiene su experiencia de Cristo vivo, resucitado, para amasarla con los hermanos y continuar la edificación de una Iglesia sinodal y misionera. Una senda que nos llevará al bien, a la justicia, a la fraternidad, a caminar unidos.

Hermanos y hermanas, seamos testigos de la Alegría de la Resurrección en este Año Jubilar de la esperanza. Contemplemos y celebremos una Pascua comunitaria que no defrauda. Oremos por la paz, el encuentro, el entendimiento, la sinodalidad y luchemos por construir estos pedacitos de cielo en la tierra, adelantos del reino de Dios.

Hay muchos oprimidos que necesitan conocer la buena nueva de la Resurrección de Jesús y él cuenta con nosotros para regalar esta alegre y verdadera esperanza.

El banquete eucarístico nos da fuerza para realizarlo.

¡Feliz Pascua de Resurrección!

¡Aleluya! Amén.