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2020 JULIO - EUCARISTÍA EN SUFRAGIO DE LOS SACERDOTES DIOCESANOS FALLECIDOS DURANTE EL CONFINAMIENTO DEL C-19

S.I. Catedral de León, 27-VII-2020

 “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?”

Rom 8, 31b-35.37-39; Sal 22     Mc 15, 33-39; 16,1-6

            Las circunstancias que estamos viviendo en estos días van a hacer que este verano sea recordado en el futuro con sentimientos de particular dolor, especialmente por aquellas personas más directamente afectadas por una pandemia que ha llenado de sufrimiento a toda la sociedad. No solamente es la muerte y la pérdida de los seres queridos o conocidos lo que nos angustia en estos momentos, sino también la dura experiencia añadida de que muchos de ellos se han ido sin que haya sido posible despedirlos como se debe a quienes no solamente dieron lo mejor de sí mismos sino que, como ha sucedido en muchos casos, han tenido que emprender el último viaje de su existencia mortal sin la compañía y el afecto de los suyos.

1.- Recordatorio y oración

Y en algunos casos sin el auxilio de la fe y de los sacramentos, aun tratándose de sacerdotes y personas creyentes. Quienes han tenido que afrontar estas situaciones se han visto, efectivamente, muy solos y desvalidos. Es cierto que la situación ha desbordado muchas posibilidades y ha permitido poner al descubierto situaciones y planteamientos que denotan una fuerte carencia de afecto humano e incluso también de una no suficiente atención pastoral por parte nuestra y de la misma comunidad de la Iglesia.

Por eso, esta celebración de hoy quiere suplir principalmente con la oración litúrgica lo que todos hubiésemos deseado hacer, pero también con el recuerdo afectuoso y agradecido hacia las personas que se han ido. Entre estas personas se encuentra un nutrido número de  sacerdotes, víctimas, ellos también, de la misma situación que afectaba a sus feligreses. Sus nombres serán mencionados durante la plegaria eucarística, en el momento en que la Iglesia intercede por sus hijos que han partido ya de este mundo recitando sus nombres, gesto litúrgico que no queda reducido tan solo a un recordatorio personal sino que tiene el valor de la intercesión sacerdotal y comunitaria en favor de quienes “nos han precedido con el signo de la fe y duermen el sueño de la paz”.

2.- Una deuda de afecto y de gratitud

Permitidme subrayar este aspecto: Las familias cristianas han sido siempre muy celosas en aquello que concierne a la intercesión por los difuntos que un día formaron parte de ellas. Sin embargo, con los sacerdotes fallecidos no siempre sucede lo mismo, especialmente desde que la mayoría de ellos acaban sus días en residencias. Deber de todos los fieles cristianos es también orar encomendando al Señor y ofreciendo sufragios por quienes lo dieron todo como pastores y servidores de las distintas comunidades eclesiales. Posiblemente los fallecidos a causa de esta pandemia o la mayoría de ellos, eran conocidos de la mayoría de los presentes. Además, en todos los casos, estaban incardinados en nuestra Iglesia diocesana y a ella y a sus feligreses dedicaron lo mejor de sí mismos.

En este sentido queremos satisfacer hoy, de algún modo, una deuda de gratitud con ellos. Porque el sacerdote, como todo ser humano, se siente impotente ante la muerte y la teme, aun cuando posee también -¿cómo no?- el recurso de la fe. Pero no olvidemos que, incluso nuestro Redentor padeció la soledad y la angustia de la muerte en el huerto de los Olivos y, estando ya en la cruz, hizo suyas las palabras del salmo 21 gritando: “¡Dios mío, Dios mío! ¿Por qué me has desamparado?” (Sal 21,1).  

3.- Unidos en la fe y en la oración

Nuestra diócesis y todos sus miembros, queremos ofrecer hoy la Eucaristía en sufragio de los sacerdotes, diocesanos y religiosos que le dedicaron sus mejores ilusiones y trabajos pastorales y han padecido directa o indirectamente las consecuencias de la pandemia. Unámonos todos con fe y amor cristiano con este motivo, pidiendo al Señor que los reciba junto a Él en la morada del cielo y conforte y consuele a sus familias y a todas las que han sufrido la pérdida de algún miembro por la misma causa, para que Dios les conceda fortaleza y esperanza.

No olvidemos tampoco a las personas e instituciones de carácter social y sanitario merecedoras igualmente de reconocimiento y gratitud por el trabajo, no exento de sacrificio en muchos casos, realizado por tantas personas durante el tiempo de la pandemia y recemos de una manera especial por los mayores que viven en sus casas o en la residencias de ancianos.

+Julián, Obispo de León

Relación de sacerdotes fallecidos durante el confinamiento:

  1. Mariano García y García, párroco emérito de Villablino (25-3-2020)
  2. Carlos Santos Vega, párroco de Jesús Divino Obrero (28-3-2020).
  3. Valentín Alonso González, párroco emérito de Villasinta (2-4-2020)
  4. Filiberto García Álvarez, párroco emérito de Manzaneda de Torío (8-4-2020)
  5. Antonio Trobajo Díaz, vicario episc. de Relaciones Públicas y deán de la Catedral (11-4-2020)
  6. Maximino Baca Álvarez, trasladado a Jerez de la Frontera (12-4-2020)
  7. Benito López Carrero, residente en Madrid (12-4-2020)
  8. Fidel García Díez, párroco emérito de Carrizal de Almanza (14-4-2020)
  9. Luciano Álvarez Gallego, párroco emérito de Robledo de Torío (16-4-2020)
  10. César del Río García, párroco emérito de Villadangos (27-4-2020)

 

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