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2018 Septiembre - "En el dintel de un nuevo Curso Pastoral"

Queridos diocesanos:

            Con alegría y esperanza nos disponemos a entrar en un nuevo “Curso Pastoral”. Y digo “entrar” consciente de que el Señor nos sigue pidiendo que “salgamos” como Iglesia misionera. No hay oposición entre un aspecto u otro de nuestra misión. La entrada a la que quiero referirme tiene como objeto lo que pide cada comienzo de curso: que nos liberemos, si nos acecha la tentación, de la melancolía o la desgana como a los estudiantes: ¡otra vez! ¡vuelta a clase!... Pues sí, otro “Curso Pastoral” más en nuestro itinerario personal y eclesial como creyentes comprometidos, como personas consagradas o como presbíteros y diáconos. Personalmente prefiero ver este retorno a la actividad pastoral interrumpida, no como una situación o carga inexorable sino como una nueva oportunidad. Se trata sencillamente de que todos reemprendamos, animosos y esperanzados, nuestras tareas y compromisos al servicio del Reino de Dios y de la misión de la Iglesia.

            Cada nuevo “Curso Pastoral” representa un nuevo paso y avance en nuestra vida, función o ministerio, intensificando las actitudes personales y apostólicas para ofrecer el mensaje del Evangelio y los demás valores cristianos a los hombres y mujeres de nuestra tierra. Con la certeza de que el Señor está con nosotros todos los días (cf. Mt 28,30).

            Además de lo que supone y plantea todo curso nuevo desde el punto de vista de la misión de la Iglesia, el que ahora nos disponemos a inaugurar en la “Semana de Pastoral” los días 17 al 20 de septiembre, inclusive, va a ser, Dios mediante, el cuarto dentro del actual quinquenio pastoral 2015-2020. Os recuerdo que tiene como referencia la escena evangélica de la Visitación de María a su pariente Isabel (cf. Lc 1,39-56) y se centra en la figura de María que personifica a la Hija de Sión y nos representa a todos los cristianos.  Procuraremos tener muy en cuenta, por tanto, la “respuesta” de María a las palabras de Isabel, es decir, el Magnificat (“Proclama mi alma la grandeza del Señor”) que, como sabéis, se recita o canta cada día en la hora de Vísperas. Será un buen recordatorio del objetivo pastoral del curso (cf. Lc 1,46ss.). En efecto, con la mirada puesta en la referida escena, os convoco a participar en la vida diocesana teniendo presente el objetivo pastoral para el próximo curso formulado así: “Intensificar la acción misionera de la Iglesia diocesana reconociendo el actuar de Dios en los sacramentos y en la vida litúrgica”.

            Desde ahora todos los diocesanos estáis invitados a intervenir en el nuevo curso, al menos con vuestro interés y vuestras oraciones, especialmente los sacerdotes y diáconos, los catequistas y los colaboradores en los diversos campos de la misión y del apostolado. El curso 2018-2019 nos reserva también algunos acontecimientos importantes para nuestra Diócesis: la beatificación de la hermana Esther Paniagua, agustina misionera y mártir, natural de Izagre; el Sínodo de los Jóvenes, del 3 al 28 de octubre en Roma, sobre este sugestivo tema: “Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional”; y la canonización de los beatos Pablo VI y Mons. Romero el 14 del citado mes en la misma capital. Por cierto, el tema del Sínodo nos va a permitir seguir insistiendo en nuestro objetivo pastoral del curso pasado en el aspecto concreto del “impulso de la Pastoral vocacional”.

             Bienvenidos todos, pues,  al nuevo Curso Pastoral. Con mi afecto y bendición:

+Julián, obispo de León

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