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2017 Diciembre - Prioridad y Perspectivas en el año Pastoral Diocesano Vocacional

Reunión Ordinaria del Consejo del Presbiterio   -      (León, 13-XII-2017)

             Queridos hermanos presbíteros,  miembros del Consejo del Presbiterio:

            Estamos ya en pleno curso que este año tiene una característica especial, puesto que desde su comienzo, al término de la XVI Semana de Pastoral, celebrada el pasado septiembre, lo declaré “Año pastoral diocesano vocacional”. El objetivo principal de este año, expuesto en el decreto de convocatoria, consiste en lograr entre todos una nueva y verdadera ‘cultura vocacional’, en expresión del papa Francisco, que sepa contar la belleza de estar enamorados de Dios y sea ‘capaz de leer con coraje la realidad tal como es, con sus fatigas y resistencias”, reconociendo también que “la prioridad de la pastoral vocacional debe ser no la eficiencia, sino la atención al discernimiento’ [Discurso de 5-I-2017]” (Decreto episcopal de 21-IX-2017).

1.- Prioridad pastoral de una renovada “cultura vocacional”

A nosotros, los pastores de la Iglesia, nos corresponde crear y fomentar esa “cultura vocacional”. La expresión, usada por el papa Francisco y hoy muy en boga, fue usada por primera vez por san Juan Pablo II en el lejano 1992 con motivo de la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones de aquel año. El papa era consciente de las especiales dificultades que encuentra el hombre moderno para responder a la llamada de Dios y vivir la propia vida en clave vocacional; y pretendía -son sus palabras- “llamar la atención hacia la urgencia de promover las que podemos llamar ‘actitudes vocacionales de fondo’, que originan una auténtica cultura vocacional”. Su propósito era crear y desarrollar un ambiente o atmósfera en la que los jóvenes percibiesen con más facilidad la propia vocación como llamada a una forma permanente de vida en la Iglesia[1].

            La expresión tiene, por tanto, un alcance espiritual y dinámico a la vez, es decir, comprende una inquietud, un talante y al mismo tiempo un modo de pensar y de actuar personal y compartido que integra maneras de pensar y de sentir procurando compartirlas por un grupo o colectivo que busca un determinado fin que en este caso son las vocaciones al apostolado cristiano, a la vida consagrada y, de manera específica, al ministerio ordenado, concretamente el sacerdocio o el diaconado permanente. En este sentido la cultura vocacional viene a ser una especie de espíritu acumulativo de propósitos, deseos, compromisos y acciones. Elementos y signos de la cultura vocacional  son también la estima y fidelidad a la propia vocación, considerada como un don de Dios y no solo como una inclinación hacia una determinada opción de vida. No hay que olvidar que la vocación se manifiesta y acredita en un conjunto de aptitudes o cualidades que llevan hacia decisiones concretas, comprendiendo también la tarea y la misión que una persona se siente llamada a desempeñar en beneficio de los demás[2].

Crear hoy esa cultura puede ser una de las más urgentes tareas pastorales al servicio de la extensión del reino de Dios, el Dueño de la viña que no deja de salir en busca de operarios que vayan a trabajar en ella llamar a todas las horas a trabajar en ella y a colaborando con Él en la salvación del mundo. En crear o fomentar esa “cultura” constituye hoy una de las principales tareas de la pastoral vocacional, aun sabiendo que se trata de un objetivo de largo alcance. Por este motivo, todo lo que favorezca o debilite hoy esa “cultura vocacional” en la vida de las diócesis y de las comunidades cristianas (parroquias, colegios, grupos eclesiales, etc.), influye positiva o negativamente en la determinación de las vocaciones.

  1. La pastoral vocacional, preocupación preferente en nuestra diócesis

Mirando a nuestra diócesis en los últimos años, no es la primera vez que se propone la pastoral vocacional como objetivo preferente. Sin ánimo de ser exhaustivo ni de hacer balances y al margen de las campañas anuales del Día del Seminario o de las Jornadas de Oración por las Vocaciones en el domingo IV de Pascua, convocatorias en las que no han faltado las correspondiente actividades diocesanas y cartas pastorales, han sido muchas las ocasiones en las que esta preocupación pastoral ha aflorado de una manera o de otra. En este sentido hay que comenzar señalando las indicaciones del Sínodo diocesano de León  (1993-1995) en los artículos 375 y 376 del capítulo dedicado a “Los ministros ordenados”. Así mismo en las programaciones pastorales de algunos cursos se ha insistido en la pastoral vocacional en alguno de los objetivos.

Repasando los planes pastorales se puede advertir esta misma presencia. En efecto, en el Plan pastoral 2003-2008: "Para la edificación de la Iglesia", dentro de un objetivo que trataba de la pastoral juvenil en clave vocacional, se hacía referencia a la necesidad de "despertar la conciencia de todos los miembros de la diócesis (singularmente presbíteros y religiosos y religiosas) sobre el fomento y especial cuidado de las vocaciones al ministerio ordenado y a la vida religiosa". Durante el curso pastoral 2005-2006 el tema de las vocaciones y de su urgencia fue objeto de estudio por el Consejo Presbiteral en las sesiones de 14 de diciembre de 2005 y de 24 de mayo de 2006, en las que se analizó la situación del Seminario Diocesano a partir de una información que presenté yo mismo[3]. La preocupación por nuestro Seminario se plasmó en el curso 2006-2007 a la vez que proponía acentuar la dimensión vocacional de la vida cristiana (Objetivo 5.3)[4] y en el curso 2007-2008 cuyo objetivo general fue “Renovar la Iniciación cristiana y la Pastoral de las Vocaciones”[5]. En el curso 2008-2009, durante la Formación Permanente del Clero, se realizó una Asamblea presbiteral sobre las Vocaciones.

Dentro del quinquenio 2003-2008 al que acabo de hacer  referencia, conviene reseñar también algunos importantes hechos relativos a la formación sacerdotal en nuestra diócesis. En primer lugar los Decretos de aprobación y publicación de los “Estatutos del Centro Superior de Estudios Teológicos del Seminario Mayor de San Froilán”[6], del “Plan de Formación Presbiteral del Seminario Mayor de San Froilán”[7] y de “Erección del Seminario Diocesano Misionero “Redemptoris Mater Virgen del Camino”[8].

Un segundo quinquenio se abría con el Plan pastoral 2009-2014: "El que escucha la palabra y la entiende ese dará fruto” (Mt 13,23). En él se dedicaba un apartado completo a la “Pastoral de las Vocaciones” como ámbito prioritario[9]. Precisamente el primer curso de ese plan (2009-2010) tuvo dos objetivos complementarios a propósito del “Año Sacerdotal”, propuesto por el papa Benedicto XVI con motivo del Centenario del Santo Cura de Ars y como preparación de la Jornada Mundial de la Juventud en 2001[10]. En el curso pastoral 2010-2011, el Consejo Presbiteral, en la sesión de 17 de noviembre de 2010 se presentó el Proyecto diocesano de Pastoral Juvenil y Vocacional a cargo del entonces delegado diocesano de esta área con la finalidad de relanzar esta pastoral y con vistas a la Jornada Mundial de la Juventud que se celebró en Madrid en 2011 (=JMJ2011), en la que hubo una muy buena participación de jóvenes leoneses[11]. En los días previos, denominados “días en las diócesis”, pasaron por León la varios grupos de jóvenes procedentes de otros países, siendo el más numeroso el de Bogotá que estuvo acompañado por su arzobispo. 

En el curso 2011-2012 el objetivo segundo del programa pastoral establecía también un objetivo específico ante la experiencia vivida en la JNJ 2011 orientado hacia la “Pastoral vocacional”[12]. El curso 2012-2013, junto a un tema dedicado a la transmisión de la fe a los jóvenes, aparece otro específicamente orientado a la “Pastoral de las vocaciones al Ministerio sacerdotal y la Vida consagrada”[13]. Ambos objetivos se prolongaron durante el curso siguiente y de manera más intensa[14].

Finalmente, en el actual Plan pastoral 2015-2020: “Id al mundo entero y proclamad el Evangelio“(Mc 16,15), tomando como referente e icono la escena de la visita de María a su pariente Isabel (cf. Lc 1,39-56), el objetivo general invita a la comunidad diocesana a ser “Iglesia en salida misionera” dedicando una atención preferente “a la realidad de la familia y de las vocaciones” en el tercer año del plan que corresponde al actual curso 2017-2018[15]. Y, en efecto, así ha sido diseñado tanto en el objetivo general del curso como en el objetivo específico tercero que conviene recordar: “Realizar la propuesta vocacional, genérica y específica, explícita y personal, en todos los ámbitos eclesiales, como signo de vitalidad cristiana y participación de una Iglesia misionera y evangelizadora, tomando como modelo a la Santísima Virgen María cuyo saludo abre a la trascendencia y llena de alegría”[16].

 Hasta aquí el tema de la pastoral de las vocaciones en la programación diocesana en los tres planes pastorales quinquenales que se vienen desarrollando desde el año 2003. Puede advertirse, en síntesis, que la preocupación y la reflexión sobre la necesidad y urgencia de trabajar y promover las vocaciones en general y de manera específica las vocaciones al ministerio sacerdotal, a la vida consagrada y aun al laicado ha estado presente en los citados planes, intensificándose, sobre todo en el tercero la referencia a las vocaciones al ministerio sacerdotal. Pero las acciones mencionadas siguiendo la programación diocesana anual no han sido las únicas. En conexión más o menos directa con esas programaciones se han programado y van realizando numerosas actuaciones.

Personalmente, en los retiros a los sacerdotes he procurado que la oración por las vocaciones haya estado siempre presente dedicando también algunas meditaciones al tema de la vocación. Este acento se ha intensificado en el curso presente curso 2017-2018. No quiero dejar de aludir tampoco a las habituales cartas pastorales con ocasión del Día del Seminario y la Jornada de Oración por las Vocaciones. He de destacar también la presencia de esta temática en el Consejo Presbiteral de 14 de diciembre de 2005 y de 24 de mayo de 2006, además de la ya mencionada Asamblea presbiteral sobre las Vocaciones en el curso 2008-2009 durante la Formación Permanente del Clero de los lunes.

  1. Perspectivas en el momento actual

Anteriormente me he referido al objetivo tercero del presente curso que propone “realizar la propuesta vocacional, genérica y específica, explícita y personal en todos los ámbitos eclesiales”. Ese es el motivo principal del presente curso pastoral en todos los ámbitos de la vida diocesana, desde la oración por las vocaciones hasta la acción apostólica, procurando que se impliquen todos los fieles diocesanos pero de manera particular los sacerdotes[17] y los diáconos permanentes, pero también los catequistas y educadores, los movimientos y al apostolado seglar, etc. El estímulo de esta importante tarea pastoral compete principalmente a los Seminarios Diocesanos de san Froilán y Redemptoris Mater “Virgen del Camino” y a la renovada Delegación diocesana de Pastoral Vocacional. Pero también, en mayor o menor medida, a las restantes delegaciones pastorales y organismos diocesanos, puesto que el tema de las vocaciones al ministerio ordenado atañe a todas las actividades de la Iglesia con vistas a la continuidad de su cometido y teniendo en cuenta la función esencial que el ministerio sacerdotal y los otros ministerios desempeñan en la vida cristiana.

        El actual Curso pastoral 2017-2018, aunque centrado en un objetivo más amplio, señala la urgencia y necesidad de la tarea de suscitar y cultivar las vocaciones, invitando a asumir responsablemente no solo el objetivo general sino también los objetivos específicos, estudiándolos y “tratando de ver qué nos pide el Señor a cada uno y a nuestras comunidades” como “un signo importante de comunión eclesial diocesana”. El objetivo completo se formula así: Intensificar la acción misionera de la Iglesia diocesana apoyados en la acogida gozosa de la palabra de Dios y en la respuesta de la fe, con impulso de la pastoral vocacional”. En mi carta pastoral de presentación del programa del Curso he dedicado un amplio número a glosar el objetivo, especialmente la última parte, la alusiva al “impulso de la pastoral vocacional”[18]. De la citada carta quiero destacar este párrafo: “La actividad relacionada con las vocaciones en la Iglesia y, particularmente, con la vocación al ministerio ordenado -sacerdocio y diaconado permanente- atañe a todo el pueblo de Dios pero en especial a los educadores, a los catequistas y mayormente a los sacerdotes. Estos no deben tener miedo ni reserva alguna a la hora de proponer la vocación al presbiterado a aquellos niños y jóvenes en los que se manifiestan algunas cualidades para el ministerio ordenado y sus condiciones”[19].

 Posteriormente se celebró la, ya mencionada al principio, XVI Semana de Pastoral  los días 18 a 21 de septiembre y en cuya clausura en la catedral di a conocer la iniciativa del “Año pastoral diocesano vocacional” y la creación del “Observatorio vocacional”[20]. En perspectiva se contemplaba también la anunciada celebración de la XV Asamblea general ordinaria del Sínodo de los Obispos cuyo tema central “Los jóvenes, le fe y el discernimiento vocacional” y documento-base ya se han dado ya a conocer. Para todos los fieles diocesanos pero muy especialmente para los presbíteros, los diáconos permanentes y aún para la Vida Consagrada, este acontecimiento debe ser motivo de estímulo y de activación de la importancia que debemos dar a la pastoral juvenil en general y, muy especialmente, a la pastoral de las vocaciones. En este sentido reproduzco dos párrafos de la Carta que dirigí a los sacerdotes de la diócesis a finales de septiembre pasado:

“Es urgente superar la tentación de la atonía y de la indiferencia e implicarse todos de manera responsable en la pastoral de las vocaciones como expresión, primero, de la gratitud que debemos al Señor que nos ha llamado y conferido el don del ministerio y, en segundo lugar, ante la gravedad y urgencia del problema que padecemos. Nuestra fidelidad, el testimonio personal y la respuesta a quien nos ha llamado están pidiendo un cambio de actitud en esa más que aparente pasividad en este campo en el que no cabe retirarse. Todo lo que hagamos hoy en orden a fomentar, encauzar y sostener las posibles vocaciones al ministerio sacerdotal y al diaconado, con la gracia divina, será un alivio para el presente y una verdadera inversión de futuro”. 

             “Comprenderéis, por tanto, la importancia del ruego que os hago. El programa pastoral diocesano, las propuestas específicas de la Delegación diocesana para el Clero, tanto de carácter espiritual como de formación permanente, y las que ofrecen las Delegaciones de Pastoral Juvenil y Vocacional y de Juventud y Universidad, junto con las actividades propias de los Seminarios diocesanos de San Froilán, que ha cambiado en parte de equipo director, y “Redemptoris Mater” Virgen del Camino, deben ser seguidas, apoyadas y secundadas por todos los fieles con interés, afecto y simpatía, pero muy especialmente por los sacerdotes. Representan algo muy nuestro como respuesta a la propia vocación”.  

 +Julián, Obispo de León

  APÉNDICE

RECORDATORIO DE SUGERENCIAS DEL PLAN PASTORAL DIOCESANO DEL CURSO 2017-2018

1.- Crear un observatorio diocesano para las vocaciones sacerdotales y religiosas que vigile, aliente y promueva la propuesta vocacional explícita, dinamice las campañas vocacionales, haga presente esta preocupación tanto en la Formación Permanente del clero como en las reuniones de la CONFER, organice retiros para jóvenes con tema vocacional, promueva con sencillos materiales la oración a favor de las vocaciones en las parroquias, santuarios, ermitas, capillas, etc.

2.- Favorecer, especialmente en las parroquias, la sana preocupación por las vocaciones, haciendo que todos sus grupos y asociaciones participen de dicha preocupación,  la lleven a la oración y participen en hacer la propuesta explícita. Entre los diversos grupos parroquiales sensibles a la realidad vocaciones también se hará explícita la propuesta vocacional, de modo especial, en el grupo de monaguillos.

3.- Dar a conocer la experiencia vital de personas de especial consagración que se entregan al servicio del Reino de Dios y de su Iglesia, a través de sus palabras y sus obras.

4.- Procurar que la Delegación diocesana de Pastoral Vocacional, la Vocalía de Vocaciones de CONFER y los Seminarios organicen y apoyen, de forma alternativa, una convivencia trimestral para los chicos de los grupos de postconfirmación, donde se haga la propuesta explícita vocacional al ministerio ordenado y a la Vida Consagrada.

5.- Organizar los Seminarios jornadas abiertas a las que se invite y anime a acudir a adolescentes de los grupos de Confirmación y post-confirmación de las Parroquias.

6.- Hacer una divulgación amplia de la revista “Entre todos” (Seminario San Froilán) y del “Boletín” (Seminario Redemptoris Mater “Virgen del Camino”) cuidando de que sean publicaciones atractivas e interesantes en orden al discernimiento y animación vocacional de niños, adolescentes y jóvenes.

7.- Procurar que la Delegación de Juventud y Universitaria sea, en su programación, cauce de oferta vocacional explícita.

8.- Potenciar la Semana de Cine Espiritual como iniciativa que puede sensibilizar e incluso llegar a hacer la propuesta explícita a la vocación de especial consagración.

9.- Apoyar desde las parroquias, asociaciones y cofradías la asistencia de adolescentes y jóvenes a las convivencias de Gente CE y Mar Adentro, que organizan la Delegación de Pastoral Juvenil y Vocacional.

10.- Centrar la XVI Semana de Pastoral, al iniciar el curso de pastoral, en el tema vocacional.

Los responsables de llevar a cabo el Programa diocesano de pastoral 2017-18 somos todos los que formamos parte de nuestra Iglesia particular de León, especialmente aquellos que desempeñan una tarea de colaboración con el Obispo en la atención pastoral de las parroquias, unidades pastorales y agrupaciones parroquiales y otras comunidades cristianas; así mismo, tal como se ha indicado más arriba, tienen un decisiva responsabilidad en el desarrollo de este Programa diocesano todos los organismos y servicios diocesanos, con mención singular a la Delegación diocesana de Pastoral Juvenil y Vocacional y a los Seminarios diocesanos, San Froilán y Redemptoris Mater Virgen del Camino, así como la Vocalía de Vocaciones de la CONFER.

11.- Tener en cuenta, en el presente curso, el trabajo preparatorio para el Sínodo de los Obispos sobre Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional, oportunidad para reflexionar, orar, participar y dinamizar la pastoral juvenil y vocacional.

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[1] La palabra “cultura”, en este contexto, tiene un alcance primariamente antropológico, equivalente a la mentalidad, concepción de la vida, etc., que anima a un pueblo o a una sociedad. 

[2] En efecto, bajo el aspecto religioso, la vocación se remite a una llamada por parte de Dios, como iniciativa suya, y a la respuesta de la persona en un diálogo amoroso de participación corresponsable. No en vano la vocación es una realidad compleja. Para poder ser entendida completamente, debe considerarse desde un doble punto de vista: por parte de Dios y por parte del hombre. Desde la perspectiva de Dios se presenta como una llamada que procede de la iniciativa divina. Y por parte del hombre viene a ser una invitación, una interpelación a la que hay que dar una respuesta. Por eso la vocación supone y se realiza en un diálogo entre Dios y el hombre.

[3] El texto completo en “El Seminario diocesano de León y la pastoral vocacional”, en “Boletín Oficial del Obispado” de septiembre-octubre de 2006, pp. 897-928. Véanse también los extractos de las Actas correspondientes a las citadas sesiones en el mismo “Boletín”, pero de  mayo-junio de 2005, pp. 570-571, y en el ya mencionado de septiembre-octubre de 2006, pp. 955-962.

[4] Cf. Programa pastoral diocesano 2006-2007, Diócesis de León 2007, p. 78.

[5] Cf. Programa pastoral diocesano 2007-2008, Diócesis de León 2008, pp. 72-75.

[6] Cf. “Boletín Oficial del Obispado” de enero-febrero 2007, pp. 57-81.

[7] Cf. “Boletín Oficial del Obispado de León” de septiembre-octubre de 2007, pp. 1119-1203.

[8] Cf. “Boletín Oficial del Obispado de León” de noviembre-diciembre de 2007, pp. 1359-1363.

[9] Plan pastoral 2009-2014: "El que escucha la palabra y la entiende ese dará fruto” (Mt 13,23), León 2009, pp. 72-77.

[10] Programa pastoral diocesano 2009-2010, Diócesis de León 2009, pp.68-71. Durante el curso siguiente, se propuso un Objetivo transversal para dinamizar la pastoral juvenil: cf. Programa pastoral diocesano 2010-201l, Diócesis de León 2010, pp.88-89.

[11] Cf. “Boletín Oficial del Obispado de León” de mayo-junio de 2011, pp. 636-638.

[12] Programa pastoral diocesano 2011-2012, Diócesis de León 2011, pp. 76-77.

[13] Programa pastoral diocesano 2012-2013, Diócesis de León 2012, pp. 66-67.

[14] Programa pastoral diocesano 2013-2014, Diócesis de León 2013, pp. 60-61.

[15] Plan pastoral 2015-2020: “Id al mundo entero y proclamad el Evangelio“(Mc 16,15), Diócesis de León 2015, pp. 66-67.

[16] Plan pastoral 2017-2018, Diócesis de León 2017, pp. 58-60.

[17] La importancia de la dedicación a la pastoral vocacional viene subrayada en el Directorio para el ministerio y la vida de los presbíteros publicado en 1994 por la Congregación para el Clero (n. 32) y ampliado en la edición de 2013 (n. 43).

[18] Mons. J. LÓPEZ MARTÍN, “En cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre” (lc 1,44). Carta pastoral. Programa pastoral diocesano 2017-2018, León 2017, pp. 33-37.

[19] Ib., p. 37.

[20] Cf. Anexo del Decreto de 21-IX-2017 que aparece en el “Boletín Oficial del Obispado” de septiembre-octubre 2017.

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