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2022 Junio - "DE LA ADORACIÓN AL COMPROMISO POR LA VIDA Y POR LA PAZ"

Queridos hermanos y hermanas:

Nos disponemos a celebrar la solemnidad del Corpus Christi, el Día de la Caridad, con el propósito de ir “de la adoración al compromiso”. Mejor aún si el compromiso es “por la vida y por la paz” en un solo paso de amor a Dios y a los hermanos, tal y como Él nos ha amado.

Cuando continúan y aumentan los motivos para la incertidumbre y la preocupación en nuestro mundo; cuando parece que falta una clara defensa de la vida, de la paz y de la dignidad que merece todo ser humano y la creación entera, obra de Dios, entonces, los cristianos, discípulos misioneros de Jesús, estamos urgidos a redoblar con esperanza nuestro compromiso a favor de la vida y de la paz. Nos alienta e impulsa Aquel que ha venido a darnos una vida abundante (cf. Jn 10,10) y nos ha enseñado a ser pacíficos y a estar al lado de quien más sufre, revelando así la misericordia del Padre que sana las heridas del Hijo sufriente en cada ser humano que las padece.

La fiesta del Corpus Christi, que tanto cuidamos y queremos festejar, tiene que fundarse en este dinamismo de amor y esperanza que se nos manifiesta en Jesucristo, de modo que podamos pasar con naturalidad “de la adoración al compromiso por la vida y por la paz”. Es lo que Cáritas hace y nos invita a hacer desde hace 75 años, en la estela de lo que la Iglesia ha realizado desde sus comienzos. De principio a fin, los cristianos queremos amar a los demás y, en consecuencia, cada tiempo es tiempo de amor por el prójimo, como lo es este 75 aniversario de Cáritas que nos llena de alegría y gratitud sin límites.

Adorar al Señor nos ha de llevar a cuidar la vida humana y trabajar sin descanso por hacer desaparecer miedos y descartes hacia cualquiera de nuestros hermanos, en todas las etapas de la existencia terrena. Como afirmó Benedicto XVI y recuerda Francisco en Laudato Si’, «fuimos concebidos en el corazón de Dios, y por eso cada uno de nosotros es el fruto de un pensamiento de Dios. Cada uno de nosotros es querido, cada uno es amado, cada uno es necesario» (LS 65).

De igual manera, la adoración eucarística ha de suscitar en nosotros verdaderos deseos de paz. Sin conformarnos con rechazar la violencia, hemos de trabajar denodadamente por la paz con nosotros mismos y con los demás. Por consiguiente, entre otros esfuerzos, debemos tratar de erradicar cualquier modo de dominación humana, rivalidad u ostentación y promover los ideales de humildad, concordia, fraternidad y amistad de Jesús. Hay infinidad de gestos pequeños que, hechos con amor, siembran paz y armonía, y darán muchos frutos a su tiempo.

“Somos lo que damos. Somos amor” reza un lema de Cáritas. Seamos hombres y mujeres tan llenos de amor para darlo, como de vida y de paz para entregar a manos llenas. Celebremos con unción la Eucaristía, fuente y culmen de nuestra vida y misión, y adoremos de corazón a Jesús Sacramentado para poder repartir con amor pan de vida y de paz a este mundo que Dios tanto ama, y quiere que se salve y llegue al conocimiento de la verdad.

Con mi afecto y bendición.

Luis Ángel de las Heras, cmf

Obispo de León

Diócesis de León - Plaza de Regla, 7 - 24003 León (España)
Telefono Centralita: 987 21 96 80

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