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2020 OCTUBRE - CARTA PASTORAL A LA DIÓCESIS DE LEÓN

Queridos diocesanos:

            En el día de la fecha se hacen públicos la aceptación de mi renuncia al gobierno pastoral de la diócesis de León en virtud del canon 401,1 del Código de Derecho Canónico, presentada a Su Santidad el Papa Francisco en abril pasado al cumplir los 75 años y mi nombramiento como Administrador Apostólico hasta la toma de posesión del nuevo Obispo. Así mismo se ha dado a conocer hoy la designación de mi sucesor en la persona de S.E.R. Mons. Luis Angel de las Heras, CMF, hasta ahora obispo de Mondoñedo-Ferrol, según comunicación oficial de la Nunciatura Apostólica.

Efectivamente y como expresión de fidelidad y obediencia hacia el Sucesor de Pedro, Su Santidad Francisco, presenté mi renuncia según el canon 401,1. Ahora la hago pública aceptando sincera y gratamente el oficio canónico de Administrador Apostólico de la diócesis de León, que ha de prolongarse hasta la toma de posesión del nuevo Obispo. Con este motivo me cabe el honor y la satisfacción de manifestar, en primer término, mi gratitud hacia Su Santidad el Papa, así como al Excelentísimo Señor Nuncio Apostólico en España, S.E.R. Bernardito Auza, al haberse resuelto en tan breve tiempo la designación del nuevo Pastor diocesano en la persona de S.E.R. D. Luis Angel de las Heras Berzal, CMF, hasta ahora obispo de Mondoñedo-Ferrol.

No olvido tampoco que, antes de ser obispo de León, lo fui de Ciudad Rodrigo entre 1994 y 2002, nombrado por el papa San Juan Pablo II al que me encomiendo a la vez que invoco la intercesión de la Santísima Virgen del Camino y de San Froilán para esta nueva etapa de mi vida y ministerio, suplicando también la misericordia divina. A todos pido perdón en lo que haya podido ofenderos por acción u omisión.

            Comprenderéis que en estos momentos se agolpan en la memoria infinidad de recuerdos y de vivencias junto a vosotros, miembros del pueblo de Dios de las parroquias y de las asociaciones laicales de la diócesis, Cabildo Catedral y Cabildo Isidoriano, sacerdotes, diáconos, personas consagradas, alumnos de nuestros Seminarios de San Froilán y Redemptoris Mater “Virgen del Camino”, niños y niñas, jóvenes, adultos y personas mayores que van quedando en nuestros pueblos y en la capital. Tengo presentes también en mi afectuoso recuerdo a los leoneses, ellos y ellas, que por razones de trabajo o de otra índole se encuentran lejos de su tierra, así como a quienes están en el paro. Mi recuerdo y mi afecto quieren hacerse especialmente cercanos a los enfermos y a los mayores, y a las personas afectadas por la pandemia del COVID-19.

Quiero también expresar mi respeto y gratitud a las autoridades y representantes de las instituciones civiles, militares y culturales de la capital y provincia de León y de la Comunidad autónoma por la colaboración que prestan a nuestra Iglesia diocesana y por las atenciones que han tenido conmigo.

         “León es mucho León”, decía mi padre en los años en que vivió y disfrutó aquí. Lo mismo pienso yo fijándome no solo en la Santa Iglesia Catedral, tan celebrada y admirada, sino también y muy especialmente en las piedras vivas, es decir, en todos vosotros. La Real Colegiata de San Isidoro con su culto eucarístico permanente y la hoy Basílica y santuario de la “Reina y Madre del pueblo leonés” encabezan un conjunto de iglesias parroquiales y conventuales y de incontables ermitas diseminadas por toda la diócesis que dan testimonio de las hondas raíces de la fe cristiana en estos lugares.

            Una de mis mayores satisfacciones en León ha sido la Visita pastoral a las 757 parroquias, que he realizado completa dos veces durante estos años. He terminado la segunda el pasado domingo, 18 de octubre, visitando el pueblo de Roales de Campos, un enclave de la provincia de Valladolid en la comarca zamorana de Tierra de Campos pero que forma parte de la diócesis leonesa. No quiero dejar de recordar a los misioneros y misioneras leoneses, repartidos por todo el mundo y que protagonizan una de las más entrañables convocatorias diocesanas anuales. Entre mis recuerdos más gratos de estos años está la participación en Lima (Perú) en los actos del IV Centenario de la muerte del Santo Toribio de Mogrovejo, el Patrono del Episcopado Latinoamericano (año 2006).    

            Cuando contemplo los tomos del Boletín de la Diócesis de León correspondientes a los años de mi ministerio pastoral -el primero corresponde al año 2002 debiendo completarse aún el de 2020- no puedo por menos de experimentar sentimientos encontrados: el asombro ante el itinerario de esta bendita Iglesia diocesana  y su reflejo en cartas y planes pastorales, estudios y crónicas, etc.; y la preocupación ante la realidad religiosa en las parroquias, grupos y movimientos eclesiales, muy condicionada hoy por factores sociológicos y ambientales. Pero detrás de lo que se percibe externamente se va realizando otra historia, la intrahistoria protagonizada por el Espíritu Santo, asequible a la mirada de la fe y de la esperanza. 

Queridos diocesanos: Al llegar a este punto de la carta me doy cuenta de que me he alejado del propósito inicial que era dar las gracias sencillamente y pedir comprensión y perdón por mis fallos. He pasado de la confidencia personal al terreno de la memoria y de los hechos externos. Espero que me disculpéis y que recéis por mí pues lo necesito. Y encomendad también, ya desde ahora, a vuestro nuevo Pastor que viene a vosotros con la ilusión y el talante de los misioneros, dispuesto a entregarse a todos sin reservas. Todavía no sé cuándo será mi despedida oficial ni la inauguración de su ministerio. En todo caso os llevo en el corazón invocando sobre todos la bendición del Señor y la protección de la Santísima Virgen María:

¡Oh Virgen del Camino, Reina y Madre del pueblo leonés!
muéstranos a Jesús vivo y glorioso que herencia nuestra es.

+Julián, Obispo de León

Diócesis de León - Plaza de Regla, 7 - 24003 León (España)
Telf: 987 21 96 80 - Fax Secret.: 987 26 06 65

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