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2020 Noviembre - EN LA HORA DEL RELEVO

A los sacerdotes y diáconos,
Religiosos y religiosas de Vida Activa y Contemplativa,
Miembros de Institutos Seculares y de Asociaciones de Fieles,
Seminaristas y jóvenes cristianos,
Fieles laicos y leoneses en general:

            Nunca me han gustado las despedidas y menos aún cuando se han creado vínculos fuertes de cercanía y de afecto como sucede durante el ejercicio del ministerio de los que somos y queremos ser pastores del pueblo de Dios que nos ha sido confiado. Vine a esta amada diócesis de León en 2002, designado por San Juan Pablo II, después de haber ejercido el ministerio episcopal en la diócesis, igualmente querida, de Ciudad Rodrigo en la que recibí la ordenación episcopal el día 25 de septiembre de 1994 y a la que serví como Pastor durante ocho años. 

Con las diócesis sucede lo mismo que con las parroquias y otras dedicaciones pastorales análogas. Que cuesta también dejar el ejercicio del ministerio episcopal, no solo por lo que es y representa en la vida de la diócesis, sino principal aunque no exclusivamente por los vínculos de afecto que se crean. Sucede algo semejante, aunque con más intensidad, en los relevos de los párrocos que han mantenido una mayor cercanía y estabilidad con sus feligreses. A medida que se ensancha el ámbito de la dedicación pastoral -todos pueden comprender que no es lo mismo una parroquia o una pequeña comunidad que una diócesis- es menor el grado de cercanía en las relaciones. Sin embargo hay excepciones como se comprueba, por ejemplo, en la actitud de los que han sido confirmados cuando se encuentran con el obispo y le dicen: “Usted me confirmó a mí”. La vinculación afectiva con el obispo es más intensa y cercana en la vida de los sacerdotes y de los diáconos que recibieron de él el sacramento del Orden.

El hecho de haber realizado completa dos veces la Visita pastoral a las parroquias de la diócesis es para mí un motivo de especial agradecimiento al Señor porque siempre he creído que no solo es una función muy importante desde el punto de vista de la misión del obispo sino también en orden al conocimiento y cercanía de las personas y de la realidad de las comunidades. Más de una vez he recordado que esta fue una de las funciones más destacadas de Santo Toribio de Mogrovejo en Perú en el siglo XVI. Tuve lo que considero una gracia especial de Dios el haber participado, en 2006 en Lima, en los actos de la celebración del IV centenario de la muerte de este gran obispo nacido en Laguna de Negrillos.      

Todo relevo en el ministerio pastoral lleva consigo una separación de personas a las que se ha conocido más o menos  intensamente y a las que se ha procurado servir desde el oficio pastoral. Cada obispo viene a ser un eslabón humano, sacerdotal y pastoral, dentro de lo que se conoce como la sucesión apostólica de una diócesis. No somos un mero eslabón o enlace. Basta recordar, por ejemplo, la intensidad de afecto y de sentido de la responsabilidad pastoral que se adivina en san Pablo cuando recordaba a los fieles de Corinto que “por medio del Evangelio” había sido él quien los había “engendrado para Cristo Jesús” (1 Cor 4,15). Por lo mismo no deja de tener su importancia, no solo teológica y espiritual sino también humana y comunitaria, el detalle litúrgico de la mención, durante la plegaria eucarística, de los nombres del Papa y del obispo diocesano, un día y otro, en todas las celebraciones.  

Al venir a León en 2002 me costó salir de Ciudad Rodrigo, mi primera diócesis en cuya catedral, además, había recibido la ordenación episcopal el día 25 de septiembre de 1994. Para los sacerdotes las parroquias en las que ejercieron por primera vez el ministerio, deja una impronta imborrable casi siempre. Lo mismo nos sucede a los obispos respecto de la diócesis “primera”, máxime cuando, en mi caso, continué desde León, durante varios meses todavía, atendiendo aquella “pequeña diócesis como la mencionó en tono afectuoso el cardenal Re, prefecto de la Congregación de los Obispos, en una ocasión en Roma al preguntarme por ella.

Pero ahora me cuesta mucho más el dejaros a vosotros no solo porque he pasado más años en esta querida Iglesia diocesana. Nombrado para León el 19 de marzo de 2002, entré en vuestras vidas el día 28 de abril al tomar posesión del ministerio, en la santa Iglesia Catedral. Recuerdo que os dije en la primera homilía que asumía, “con todo amor y consciente de la grandeza de esta misión y de mis limitaciones”, el encargo recibido. Desde el principio me he sentido identificado fácilmente con la personalidad y el carácter leonés que me ha hecho recordar muchas veces la manera de ser de mi  propio lugar de origen, Toro (Zamora), cuyo “mote heráldico” recuerda la vinculación histórica de la ciudad con el Reino de León.

No es un tópico al uso lo que deseo deciros: He sido muy feliz estos años y doy las gracias al Señor y os las doy a todos vosotros y de manera especial a los sacerdotes y a cuantos colaboran con ellos en el ministerio pastoral, a las comunidades de Vida Consagrada e Institutos de Vida Apostólica, a las asociaciones de fieles, al Apostolado Seglar y a todo el bendito pueblo de Dios. Primero como obispo de León. Ahora como Administrador Apostólico y después como Obispo emérito, cuando tome posesión el nuevo Pastor, S.E.R. Mons. Luis Ángel de las Heras Berzal CMF, seguiré sintiéndome siempre “leonés” vinculado a esta Iglesia diocesana para siempre.  

Os he querido con todo mí ser y seguiré queriéndoos. A todos. Espero no haberos defraudado, pero si en algo me he quedado corto o me he sobrepasado faltando a mis sagrados compromisos, os pido perdón y os suplico que lo pidáis también vosotros por mí al Señor por intercesión de la “Reina y Madre del pueblo leonés”, a la que me he encomendado siempre desde la primera noche que pasé en León, en el convento de los PP. Dominicos, la víspera de mi entrada en la diócesis. Gracias de todo corazón. Que el Señor os guarde y bendiga:       

+ Julián, Administrador  Apostólico de León

Diócesis de León - Plaza de Regla, 7 - 24003 León (España)
Telf: 987 21 96 80 - Fax Secret.: 987 26 06 65

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