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2020 MARZO - “ENTREMOS DENTRO DE NOSOTROS MISMOS"

“ENTREMOS DENTRO DE NOSOTROS MISMOS”[1]

Ante una peligrosa pandemia que nos acecha

             Queridos diocesanos:

 Se acercan los días santos de la pasión, muerte y resurrección de nuestro Señor Jesucristo. Nadie podía imaginar, hasta hace unos días, que la Semana Santa de este año va a ser del todo singular y no por causas meteorológicas como la lluvia, por ejemplo, sino por causas de “fuerza mayor” según el significado que esta expresión tiene en el derecho, es decir, cuando un acto no se puede evitar ni prever. En este caso una pandemia que comienza a afectar a toda la población, especialmente a las personas más débiles que, aparte los niños, suelen ser los enfermos y los ancianos. Las consecuencias son claras y terminantes: la supresión de las procesiones que configuran la Semana Santa. Pero se verán afectadas también las celebraciones litúrgicas que tendrían que hacerse en los templos a puerta cerrada y con la presencia de muy pocos fieles.

        Este hecho, inesperado, nos interpela a todos los fieles cristianos. Supone, además, una llamada a la responsabilidad pastoral al afectar de manera directa tanto a las celebraciones litúrgicas como a las manifestaciones de la piedad popular, tan importantes en la Semana Santa. Y al mismo tiempo requiere el exacto cumplimiento de las disposiciones de la autoridad civil, dada la situación de emergencia general. En este sentido, mi deseo y mi ruego al clero parroquial y a todos los rectores de iglesias es que pongan en práctica lo más fielmente posible lo que establezca la autoridad competente, colaborando en esta difícil situación en bien de todos  y como un gesto de apoyo solidario en este difícil momento.

         Quiero recordar también que, mientras dure esta situación de emergencia, he dispensado del precepto dominical y festivo relativo a la participación en la Santa Misa en los días establecidos, exhortando también a unirse espiritualmente desde el propio lugar de residencia a las posibles celebraciones litúrgicas a puerta cerrada, mediante la oración personal o la lectura de la palabra de Dios o de los otros textos contenidos en los misales de los fieles. Quienes puedan  hacerlo, únanse individual o comunitariamente a la Oración de las Horas u Oficio Divino que la Iglesia realiza cada día, especialmente en la mañana con los Laudes y en la tarde con las Vísperas. Al alcance de todos está también la práctica, recomendada por la Iglesia, del rezo del Rosario considerando los misterios de la vida del Señor y de la Santísima Virgen María, especialmente los misterios de dolor durante el tiempo de Cuaresma, y la meditación de las estaciones del Viacrucis, ejercicios de piedad que pueden hacerse también sin moverse de casa o del lugar de residencia.

            Y algo que considero muy importante y a lo que aludo en el título de este escrito: “Entremos dentro de nosotros mismos”. Mediante esta sugerencia, ante la pandemia del COVID-19, deseo invitar a la conversión personal y a la autenticidad de nuestros actos de carácter religioso, sean individuales, familiares o comunitarios. Esta situación nos ayudará a purificarnos. Ante cualquier hecho o acontecimiento que se sale de lo normal  como sucede en esta pandemia, hemos de acudir a la fe y a la oración no solo para encontrar una respuesta sino también para seguir adelante con la ayuda divina, preguntándonos qué espera el Señor de cada uno de nosotros. Sin duda, que nos volvamos hacia Él más profunda y sinceramente.

        En este sentido, el mejor modo de superar esta situación desde el punto de vista religioso, consiste en afrontarla con fe y esperanza poniendo en práctica lo que el Señor aconseja en el evangelio: Pedid y se os dará, buscad y encontraréis, llamad y se os abrirá; porque todo el que pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre” (Mt 7,7-8). La oración es el primer paso. Pero con ella la conversión del corazón y, en la medida de lo posible, la solidaridad o caridad práctica con las personas que están a nuestro lado, el estar pendientes unos de otros prestando todo tipo de ayuda que esté en nuestras manos y hasta donde sea posible. Que Dios nos ampare a todos

+ Julián, Obispo de León

[1] Con algunas variantes en línea de adaptación, esta carta pastoral fue enviada para su publicación a la revista “Pasión”, de la Junta Mayor de Cofradías de Semana Santa de León.

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