Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continua navegando, consideramos que acepta su uso. 

2019 Diciembre - FELICITACIÓN AL PRESBITERIO DIOCESANO Y DIÁCONOS

León,  Adviento de 2019

            Queridos hermanos presbíteros y diáconos:

            Se acerca la Navidad, “fiesta de gozo y de salvación”, como decimos en una oración del Misal. A este motivo he dedicado la carta pastoral que se publica en “Iglesia en León” por estas fechas, glosando el acontecimiento que conmemoramos y felicitando a la entera comunidad diocesana. Pero ahora, dirigiéndome a vosotros, deseo evocar una celebración litúrgica que me concernía personalmente. Tuvo lugar el 26 de septiembre pasado, con ocasión del Jubileo de Plata de mi ordenación episcopal, celebrada veinticinco años antes en la catedral de Ciudad Rodrigo, mi primera diócesis, exactamente el 25 de septiembre de 1994. La llamada para este ministerio por San Juan Pablo II, tiene la fecha de 15 de julio de ese mismo año, memoria de San Buenaventura. El nombramiento como obispo de León se hizo público el 19 de marzo de 2002, de manera que entré en esta diócesis el 28 de abril del mismo año. Desde entonces, con el favor de Dios, estoy a vuestro servicio.

Como veis, todas son fechas para recordar con gozo y para dar gracias a Dios, pero también a muchas personas, nuestros queridos padres en primer lugar, los párrocos y los formadores y profesores que tuvimos y de los Seminarios diocesanos de Zamora que me orientaron y ayudaron en los años de preparación para el ministerio. Por eso no puedo olvidar tampoco los 50 años de sacerdocio -Jubileo sacerdotal de Oro- celebrados el 30 de junio del año pasado, el día mismo del aniversario de mi ordenación sacerdotal que tuvo lugar en Zamora en 1968. Y entre todas esas fechas, los acontecimientos grandes y pequeños que jalonan una vida, los momentos de dificultad o de dolor que tampoco han faltado, el paso y el peso de los días y de los meses. Todo va quedando atrás, aunque son las personas y los momentos transcendentales los que permanecen con más fuerza en el recuerdo. 

Pero lo más importante no son los acontecimientos sino nuestra perseverancia en la respuesta al Señor cada día, mientras transcurre nuestra existencia. Muchas veces me ha venido a la memoria la célebre frase de san Agustín: “Para vosotros soy obispo, con vosotros soy cristiano: mas, si por un lado me aterroriza lo que soy para vosotros, por otro me consuela lo que soy con vosotros” (Serm. 340,1). Esto último es lo que cuenta ahora, la realidad de lo que somos: obispo, presbíteros, diáconos. Y lo que nos exige a cada uno: mantener despierto el espíritu y la entrega a la misión encomendada. Personalmente deseo y pido para todos vosotros como para mí, el poder responder positiva y existencialmente como hizo el joven Samuel cuando oyó la voz del Señor en plena noche (cf. 1 Sam 3,3ss.).  

Se acerca la Navidad. El Señor viene de nuevo en el misterio que celebramos. Que Él nos conceda a todos, fieles y pastores, disponernos lo mejor posible para recibirle en nuestras vidas dedicándonos con entrega y convicción a la misión que nos concierne a cada uno. Digámosle con la liturgia: “Ven, Señor, a visitarnos con tu paz, para que nos alegremos delante de ti, de todo corazón”. Con esta invocación de la Iglesia en el Adviento, quiero completar esta carta dirigida a todos vosotros en la cercanía de las fiestas navideñas, deseándoos una verdadera, gozosa y santa celebración de la venida del Señor: ¡Felices Pascuas! ¡Feliz Navidad!

+Julián, Obispo de León

Diócesis de León - Plaza de Regla, 7 - 24003 León (España)
Telf: 987 21 96 80 - Fax Secret.: 987 26 06 65

Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. // administracionEsta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.