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2019 Septiembre - APERTURA DE LA SEMANA DE PASTORAL

APERTURA DE LA SEMANA DE PASTORAL

(16-IX-2019)[1]

        El enunciado general del curso pastoral 2019-2020 que inauguramos hoy, independientemente de que sea el último del quinquenio 2015-2020 cuyo enunciado general y motivo de fondo ha sido la palabra del Señor que envía a sus discípulos: “Id al mundo entero y proclamad el evangelio” (Mc 16,15), tendrá como “icono” la visita de María a su pariente Isabel. María aparece en esa escena como una verdadera adelantada de la misión que el Señor confió a los apóstoles antes de subir a los cielos y que se perpetúa en la vida y en el devenir histórico de la Iglesia en todos los lugares donde está presente.

            Este “icono” no es una simple imagen para contemplar sino para reflexionar porque realmente fue un anticipo de la misión de todas las comunidades eclesiales y de todos sus miembros y dirigentes que tenemos, de este modo, un modelo de referencia suficientemente significativo de lo que es y en lo que consiste el anuncio del evangelio.

            María hizo un viaje para encontrarse con Isabel y compartir con ella una doble noticia, la que tenía a ella misma, a María, como protagonista, y la que afectaba de manera singular también a Isabel. Fue el ángel Gabriel el que, después de anunciar a María el mensaje de parte de Dios, le transmitió también la novedad y semejanza de la situación de su pariente, elegida y destinada también para una misión, en este caso la de ser la madre del Precursor del Hijo de María. Este cruce de mensajes y, en definitiva, la disponibilidad de ambas futuras madres para compartir la gracia y el don de que habían sido objeto por parte de Dios, nos debe animar a nosotros también a todo lo que pueda ser, justamente esto: compartir, comunicarnos, ayudarnos mutuamente, avanzar juntos en la misma dirección, amar y servir al Evangelio y, en definitiva, a sus destinatarios.

            Contemplando, pues, ese icono nos sentimos animados, como he insinuado antes, a cumplir el mandato misionero de Jesús: “Id al mundo entero y proclamad el Evangelio”. Vayamos todos, pues, a cumplir nuestra vocación y misión evangelizadora y pastoral aquí, ahora, en beneficio de nuestros hermanos y hermanas en la fe y en beneficio también, subsidiario, de nuestro pueblo. El Señor ha querido contar con nosotros y no podemos defraudarle. Cada uno de nosotros, en el ámbito familiar, social y eclesial en el que nos movemos, está llamado a dar testimonio con la palabra y los actos y a colaborar en la misión de la Iglesia: anunciar a Jesucristo. El nuevo curso pastoral nos ofrece una renovada ocasión para hacerlo.

      Y a la vez tengamos en cuenta también las convocatorias o referencias de alcance supradiocesano, concretamente la ya cercana del Mes Misionero Extraordinario anunciado por el papa Francisco para el próximo octubre, “con el fin de alimentar el ardor de la actividad evangelizadora de la Iglesia” como él dijo al anunciarlo.

+Julián, Obispo de León

 

[1] En el Acto de apertura de la Semana, en el todavía no inaugurado oficialmente nuevo Salón de Actos del Seminario Diocesano de San Froilán.

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