Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continua navegando, consideramos que acepta su uso. 

2019 Septiembre - LA SITUACIÓN DE LAS IGLESIAS CON POCAS CELEBRACIONES

            Un lamentable episodio, acaecido recientemente en una pequeña parroquia rural de nuestra diócesis, el robo de unas imágenes y del Sagrario, me ha llenado de preocupación ante este hecho y me sugiere una reflexión acerca de la responsabilidad de los ministros de la Eucaristía (obispos, presbíteros y diáconos) que somos los principales encargados de su custodia y de su culto fuera de la Misa.

            Cada vez son menos las parroquias en las que reside el sacerdote. A esto se añade el fenómeno creciente de la despoblación de nuestras comunidades rurales. Las iglesias permanecen cerradas la mayor parte del año. De ahí mi preocupación por todo lo relativo a la custodia y al culto del Santísimo Sacramento.

            La finalidad primera de la Reserva eucarística es la comunión de los enfermos, sobre todo en peligro de muerte, pero también la adoración y la plegaria a Nuestro Señor presente en el Sacramento de su amor hacia nosotros, culto que es preciso fomentar y cuidar celosamente. Ahora bien, lo que no cabe en la doctrina ni en la práctica pastoral es el olvido o abandono práctico de esta hermosa realidad, por otra parte, tan significativa de la fe católica.

        Siguiendo la práctica de la Iglesia estoy a favor de que toda parroquia o capilla con culto estable o frecuente, mantenga la práctica tradicional, pero con estas condiciones: 1ª Que los mencionados lugares no permanezcan habitualmente cerrados o se abran tan solo para algunas pocas Misas al mes o para la celebración de los funerales. Por tanto, donde los fieles se comprometan a acudir a diario a la iglesia para orar individualmente o en grupo, se mantendrá la práctica habitual. Donde esto no ocurra, no procede dejar la Reserva eucarística y que el Sagrario esté “abandonado”. En este sentido recuerdo que el responsable de la custodia del Santísimo Sacramento es siempre el párroco o sacerdote encargado de la iglesia y, subsidiariamente, el superior o superiora de la comunidad religiosa que dispone de capilla u oratorio.

        Por eso, antes de que se tenga que llegar a las situaciones apuntadas, pido y encarezco a los sacerdotes, catequistas y fieles cristianos más conscientes, que fomenten el culto al Santísimo Sacramento y promuevan no solo la Visita al Señor sino también la práctica de reunirse en la iglesia para leer la palabra de Dios, rezar el Rosario o practicar otros ejercicios de piedad como, por ejemplo, el Vía Crucis en la Cuaresma, el Mes de Mayo, o alguna novena.

            Con mi cordial saludo y bendición:                                                                                   

+Julián, Obispo de León

Diócesis de León - Plaza de Regla, 7 - 24003 León (España)
Telf: 987 21 96 80 - Fax Secret.: 987 26 06 65

Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. // administracionEsta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.