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Asamblea Congregación para el Culto Divino

El obispo Don Julián remarca que "la formación litúrgica del todo el Pueblo de Dios" sigue siendo la clave pastoral para avanzar en la reforma litúrgica lanzada por el Concilio Vaticano II

Participa en Roma en la Asamblea Plenaria de la Congregación para el Culto Divino sobre el tema "La formación litúrgica del Pueblo de Dios", que incluyó una audiencia con el Papa en la que Francisco aseguró que para mejorar la calidad de la calidad de la liturgia es necesario cambiar el corazón"

León, 18 de febrero de 2019

CongregaciónCulto 2El obispo Don Julián López ha participado en la Asamblea Plenaria de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos que se celebraba desde el pasado día 12 al 15 y que estuvo dedicada al tema de "La formación litúrgica del Pueblo de Dios". Una cita que congregó el Roma a los miembros del Dicasterio Vaticano encargado de la promoción y la reglamentación de la sagrada liturgia (22 cardenales, 8 arzobispos y 11 obispos), procedentes de los cinco continentes, del que forma parte Don Julián y que se iniciaba el pasado día 12 con un saludo del prefecto, el cardenal Robert Sarah, y una introducción general de arzobispo Secretario, Mons. Arthur Roche. Seguidamente se desarrollaron tres conferencias: Mons. Charles Morerod, obispo de Lausana, Ginebra y Friburgo (Suiza), sobre la “Teología Litúrgica”; Card. Ricardo Blázquez Pérez, arzobispo de Valladolid (España), sobre “la liturgia forma la Iglesia particular”; y Mons. Dominic Jala, arzobispo de Shillong (India), sobre “la formación académica y espiritual de los sacerdotes y de los seminaristas”.

A partir de este marco general de trabajo que se difinió en la jornada de apertura, la Asamblea prosiguió los días 13 y 14 con el trabajo en los denominados “Circuli Minores” organizados por la agrupación por lenguas (inglés, francés, español e italiano),con  tres encuentros en los que los participantes, guiados por un moderador, reflexionaron sobre esos temas tratados el primer día. Y a partir de esas reflexiones, recogidas por el secretario de cada grupo lingüístico, se presentó un documento en la mañana del jueves durante la Asamblea General que ya en la última jornda, el pasado día 15 fue expuesto y votado con una serie de propuestas finales que se presentarán al Santo Padre.

NECESIDAD DE LA FORMACIÓN LITÚRGICA

Según ha explicado Don Julián a su regreso, en el foro del Ciclo de Formación Permanente, en esta Asamblea Plenaria de la Congregación para el Culto Divino se ha constatado que "después de cincuenta años de la promulgación de la Constitición sobre la Sagrada Escritura del Concilio Vaticano II, la clave pastoral de lo que hoy es la pastoral litúrgica está precisamente en la formación litúrgica de todo el Pueblo de Dios, algo que es responsabilidad preferentemente de los obispos, pero también de todos los sacerdotes y esta formación nos requiere, primeramente recibirla nosotros mismos. Y, muy importante, hay que tener en cuenta que la formación litúrgica no es conocimientos acerca de la historia, la teología, etc, sino básicamente desarrollar la inciaición cristiana en cada uno de nosotros y en cada uno de los fieles". "La liturgia no es el campo del 'hágalo usted mismo', sino de la comunión eclesial", concluyó el obispo su información sobre la participación en esta última Asamblea Plenaria de la Congregación para el Culto Divino. 

AUDIENCIA CON EL PAPA FRANCISCO

CongregaciónCulto 1El día 14, tras la celebración eucarística en el altar de la Tumba de San Pedro, todos los participantes en esta Asamblea se trasladaron al Palacio Apostólico donde tuvo lugar una audiencia con el Santo Padre Francisco. 

En su discurso el Santo Padre comenzó recordando que transcurrieron cincuenta años desde la institución, por el papa san Pablo VI de la entonces Congregación para el Culto Divino, para dar forma a la renovación deseada por el Concilio Vaticano II, señalando que "la tradición de oración de la Iglesia necesitaba expresiones renovadas, sin perder nada de su riqueza milenaria, al contrario, redescubriendo los tesoros de sus orígenes". A continuación el pontífice hizo referencia «el Motu proprio Mysterii paschalis sobre el calendario romano y el año litúrgico (14 de febrero de 1969) y la Constitución Apostólica Missale Romanum (3 de abril de 1969), con la que el Santo Padre promulgaba el Misal Romano. En el mismo año vieron la luz el Ordo Missae y varios otros Ordo, entre los cuales el del bautismo de los niños, el del matrimonio y el de las exequias. Eran los primeros pasos de un camino por el que continuar con sabia constancia».

"CAMBIAR TAMBIÉN LOS CORAZONES"

Y tras todas estas referencias, hitos litúrgicos en la reciente historia de la Iglesia, Francisco afirmó que "no basta con cambiar los libros litúrgicos para mejorar la calidad de la liturgia. Hacer esto solamente sería un engaño. Para que la vida sea verdaderamente una alabanza agradable Dios, es ciertamente necesario cambiar el corazón". El pontífice destacó seguidamente el "espíritu de cooperación, diálogo y sinodalidad» entre las Conferencias Episcopales y el Dicasterio de la Sede Apostólica «que ejerce la tarea de promover la liturgia sagrada".

En ese camino de la colaboración mutua, Francisco señaló además «el desafío de la formación», que justamente es el objeto específico de la reflexión de la presente Asamblea Plenaria: «La formación litúrgica del Pueblo de Dios». En este punto el Papa consideró "precioso" el título de su Asamblea ya que "la tarea que nos espera es esencialmente difundir en el Pueblo de Dios el esplendor del misterio viviente del Señor, manifestado en la liturgia" y añadió: "Hablar de formación litúrgica del Pueblo de Dios significa, ante todo, tomar conciencia del papel insustituible que desempeña la liturgia en la Iglesia y para la Iglesia. Y luego, ayudar concretamente al Pueblo de Dios a interiorizar mejor la oración de la Iglesia, a amarla como una experiencia de encuentro con el Señor y con los hermanos y, a la luz de esto, a redescubrir su contenido y observar sus ritos".

Al mismo tiempo el pontífice advirtió de que "la formación litúrgica no puede limitarse simplemente a brindar conocimientos, -esto es un error- aunque sean necesarios, sobre libros litúrgicos, ni siquiera a la defensa del cumplimiento debido de las disciplinas rituales". "Para que la liturgia cumpla su función formativa y transformadora, explicó el Papa, es necesario que los pastores y los laicos sean introducidos a la comprensión del significado y del lenguaje simbólico, comprendidos el arte, el canto y la música al servicio del misterio celebrado, también el silencio". Y subrayó que "además de la inicial, es necesario cultivar la formación permanente del clero y de los laicos, especialmente de los involucrados en los ministerios al servicio de la liturgia".

NO CAER EN EL 'HÁGALO USTED MISMO'

Asimismo Francisco señaló que "el punto de partida es reconocer la realidad de la liturgia sagrada como un tesoro viviente que no puede reducirse a gustos, recetas y corrientes, sino que debe ser recibido con docilidad y promovido con amor, como un alimento insustituible para el crecimiento orgánico del Pueblo de Dios". La liturgia no es "el campo del hágalo usted mismo", sino la epifanía de la comunión eclesial. Por lo tanto, en las oraciones y en los gestos resuena el 'nosotros' y no el 'yo'; la comunidad real, no el sujeto ideal. Cuando se añoran con nostalgia tendencias del pasado o se quieren imponer otras nuevas, existe el riesgo de anteponer la parte al todo, el «yo» al Pueblo de Dios, lo abstracto a lo concreto, la ideología a la comunión y, en la raíz, lo mundano a lo espiritual.

"Y es bueno, por lo tanto, en la liturgia como en otras áreas de la vida eclesial, no acabar en polarizaciones ideológicas estériles, que nacen a menudo cuando, considerando las ideas propias válidas en todos los contextos, se llega a adoptar una actitud de dialéctica perenne hacia quien no las comparte", indicó el Santo Padre a los miembros de la Congregación para el Culto Divino. Agradeciendo la importante y hermosa tarea que tienen por delante: "trabajar para que el Pueblo de Dios redescubra la belleza de encontrarse con el Señor en la celebración de sus misterios y, encontrándolo, tenga vida en su nombr", los bendijo y concluyó su discurso.

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