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Triduo Cuaresma 2018

San Isidoro aoge un triduo especial de preparación para el Tiempo de Cuaresma

 Se celebrará desde este próximo domingo día 11 hasta el martes día 13 enmarcado en los actos del Año Pastoral Diocesano Vocacional

León, 9 de febrero de 2018

cartel TriCuaresma2018La Asociación eucarística “Guardia y Oración” ha organizado un Triduo Eucarístico especial de Preparación para la Cuaresma, que se desarrollará desde este próximo domingo día 11 en la Basílica de San Isidoro hasta el martes día 13 y que será la referencia para toda la Diócesis de cara al próximo inicio del Tiempo Cuaresmal el próximo miércoles día 14 de febrero, Miércoles de Ceniza, jornada de ayuno y abstinencia, con una orientación especial hacia la pastoral vocacional al estar enmarcado dentro de las iniciativas del Año Pastoral Diocesano Vocacional.

El Triduo comienza este domingo día 11 a las 19,30 horas con una eucaristía especial que presidirá el vicario episcopal de Pastoral la Diócesis, Jesús Miguel Martín. Ya el lunes día 12 a las 18,30 horas continuará con la eucaristía que presidirá el rector del Seminario Mayor Conciliar San Froilán, Rubén García Peláez y culminará el martes día 13 a las 18,30 horas con la eucaristía que celebrará el canónigo de la S. I. Catedral, José Sánchez.

MENSAJE DEL PAPA FRANCISCO PARA LA CUARESMA

Este triduo estará orientado por el Mensaje para la Cuaresma  que el Papa Francisco hacía público el pasado día 6 con el deseo de “ayudar a toda la Iglesia a vivir con gozo y con verdad este tiempo de gracia” desde la inspiración de “una expresión de Jesús en el Evangelio de Mateo: «Al crecer la maldad, se enfriará el amor en la mayoría» (24,12)”.

El Papa explica que “esta frase se encuentra en el discurso que habla del fin de los tiempos y que está ambientado en Jerusalén, en el Monte de los Olivos, precisamente allí donde tendrá comienzo la pasión del Señor. Jesús, respondiendo a una pregunta de sus discípulos, anuncia una gran tribulación y describe la situación en la que podría encontrarse la comunidad de los fieles: frente a acontecimientos dolorosos, algunos falsos profetas engañarán a mucha gente hasta amenazar con apagar la caridad en los corazones, que es el centro de todo el Evangelio”

El Papa señala que los falsos profetas “son como «encantadores de serpientes», o sea, se aprovechan de las emociones humanas para esclavizar a las personas y llevarlas adonde ellos quieren. Cuántos hijos de Dios se dejan fascinar por las lisonjas de un placer momentáneo, al que se le confunde con la felicidad. Cuántos hombres y mujeres viven como encantados por la ilusión del dinero, que los hace en realidad esclavos del lucro o de intereses mezquinos. Cuántos viven pensando que se bastan a sí mismos y caen presa de la soledad”. También Francisco apunta que “otros falsos profetas son esos «charlatanes» que ofrecen soluciones sencillas e inmediatas para los sufrimientos, remedios que sin embargo resultan ser completamente inútiles: cuántos son los jóvenes a los que se les ofrece el falso remedio de la droga, de unas relaciones de «usar y tirar», de ganancias fáciles pero deshonestas. Cuántos se dejan cautivar por una vida completamente virtual, en que las relaciones parecen más sencillas y rápidas pero que después resultan dramáticamente sin sentido”. Una denuncia que lleva al Papa Francisco a concluir que “estos estafadores no sólo ofrecen cosas sin valor sino que quitan lo más valioso, como la dignidad, la libertad y la capacidad de amar. Es el engaño de la vanidad, que nos lleva a pavonearnos… haciéndonos caer en el ridículo; y el ridículo no tiene vuelta atrás. No es una sorpresa: desde siempre el demonio, que es «mentiroso y padre de la mentira» (Jn 8,44), presenta el mal como bien y lo falso como verdadero, para confundir el corazón del hombre”.

Y frente a todas estas circunstancias el Papa apela a que “cada uno de nosotros, por tanto, está llamado a discernir y a examinar en su corazón si se siente amenazado por las mentiras de estos falsos profetas. Tenemos que aprender a no quedarnos en un nivel inmediato, superficial, sino a reconocer qué cosas son las que dejan en nuestro interior una huella buena y más duradera, porque vienen de Dios y ciertamente sirven para nuestro bien”.

Y concluye este Mensaje para la Cuaresma con una invitación especial “a los miembros de la Iglesia a emprender con celo el camino de la Cuaresma, sostenidos por la limosna, el ayuno y la oración. Si en muchos corazones a veces da la impresión de que la caridad se ha apagado, en el corazón de Dios no se apaga. Él siempre nos da una nueva oportunidad para que podamos empezar a amar de nuevo”.

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